Tras seis meses de expectativa Apple se prepara para lanzar hoy su iPhone, el anticipado teléfono celular que, según la compañía informática, inicia una nueva era en la telefonía móvil.
Ni es una cura contra el cáncer ni en las tiendas de Apple regalan caramelos. Sin embargo, los más ávidos seguidores comenzaron a formar colas en establecimientos de San Francisco o Nueva York para ser los primeros en tener el aparato cuando salga a la venta, a las 18.00, en EEUU.
Nada sorprendente si se tiene en cuenta la magnitud de la campaña de Apple en medios de comunicación de todo el mundo y las expectativas creadas por el genio de la mercadotecnia Steve Jobs, presidente de la compañía, en torno a su nuevo juguete.
La fiebre por el teléfono, al que los bloggers seguidores del culto a la manzana han dado en llamar “Jesus Phone” —por sus capacidades “todopoderosas”—, no sólo está en la calle.
La empresa de medición de tráfico online Hitwise señaló ayer que el volumen de búsquedas del término iPhone se incrementó en un 583 por ciento en las pasadas cuatro semanas, mientras que la web de Apple con información sobre el aparato se convirtió en la más popular en la categoría “electrónica e internet” en las últimas tres.
A pesar de que el producto sólo se venderá inicialmente en EEUU, el teléfono ha protagonizado miles de artículos periodísticos en medios de todo el mundo desde que Jobs anunció su existencia en enero.
Por encima de todo ello está la pega del precio: el celular, que se venderá en dos modelos de 500 y 600 dólares. Pero poco parece importar esto a sus seguidores, dispuestos a rascarse el bolsillo por un producto tan fino y refinado que, en palabras de Pogue, hará que los Treos y los Blackberrys parezcan obesos a su lado. San Francisco (EEUU), EFE