Dónde están En todo el país, pero rompen el vínculo cuando se alejan de su comunidad.
Estudios Revelan que más del 60% de los nacionales se declaran mestizos o cholos.
Demanda La autonomía indígena ocupará hasta el 10% del territorio nacional.
No hay datos serios que demuestren que Bolivia es mayoritariamente indígena y originaria. El único documento que respalda esta afirmación es el cuestionado Censo de Población y Vivienda realizado el 2001, que concluye el 62% de los bolivianos se “autoidentifica” como indígena.
Lo que ocurre es que ese estudio no ofreció a los bolivianos la alternativa de “autoidentificarse” como mestizos, lo que sí hizo un estudio particular realizado cinco años más tarde, llegando a la conclusión de que el 64% de los bolivianos se declara mestizo.
En las tierras bajas, o sea las del oriente, se calcula la existencia de 400.000 “indígenas” y en occidente se habla de más de dos millones de “originarios”, aunque siempre en función de los datos recabados a partir de la consulta de “autoidentificación”, lo que quiere decir que, por ejemplo, un próspero negociante que vive hace 15 años en la zona Sur de La Paz pudo “autoidentificarse” como aymara o quechua y de inmediato pasó a engrosar la cifra oficial de los indígenas en Bolivia.
Según ellos mismos decidieron, se denominan indígenas en las tierras bajas y originarios en las altas. Los campesinos se ubican en medio de ambos conceptos.
El director de Tierras Comunitarias de Origen (TCO) y ex dirigente de la Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente Boliviano (Cidob), Bienvenido Sacu, calculó que la población indígena de tierras bajas llega a “400 mil personas que están viviendo en 34 comunidades”.
El dirigente del Consejo de Ayllus y Markas del Qullasuyo (Conamaq), Martín Condori, no precisó el número de originarios y se limitó a señalar que “según el Censo somos más del 62% los pueblos indígenas y aymaras”.
Un mapa indígena, trabajado sobre la base de ese censo, calcula que por “adscripción” existen 2.834.522 quechuas y aymaras. Mientras que el número de habitantes de tierras bajas, según los datos oficiales, llega a 274.873. Los datos parten de un universo de 8.274.325 habitantes.
Entre los pueblos de tierras bajas, el que mayor población tiene es el Chiquitano, que junto a los Bésiro, Napeca y Paun tienen 112.218 habitantes. En el otro extremo se encuentra la población de Guarasugwe con nueve habitantes.
El ex vicepresidente y estudioso sobre estos temas, Víctor Hugo Cárdenas, confirmó que no hay claridad respecto al número exacto de los pueblos denominados indígenas y originarios.
“Hay pueblos con millones de habitantes, me refiero a los aymaras y quechuas, y otros de miles de habitantes. Todavía estamos en cifras y datos aproximados y empezando el debate de quiénes son indígenas”.
Recordó que estudios de los investigadores Mitchell Seligson (EEUU), Luis Verde Soto (Ecuador) y Moira Suazo (Bolivia) presentados el 2006 muestran que la población se declara mayoritariamente mestiza o chola.
Seligson, en Auditoría de la Democracia. Informe Boliviano 2006 señala que el 64% de los bolivianos se declararon mestizos o cholos, 19% indígenas u originarios, 11% blancos y 0,55% negros. 4,28% respondió “ninguno”.
El estudio de Soto y Suazo —Instituciones en boca de la gente. Percepciones sobre la ciudadanía sobre política y territorio— señala que el 60,64% se declara cholo, 19% blanco, 15,62% indígena originario, 0,58% negro y 3,71% no sabe o no responde.
“Esto prueba que el reconocimiento de la identidad indígena o la construcción de la percepción indígena está en sus comienzos, porque el censo da un resultado y otros dos trabajos dan otros resultados, muy disímiles y muy distintos”, sostuvo.
Diego Cuadros, coordinador del Viceministerio de Descentralización, señaló que la interpretación del resultado del Censo del 2001 “puede variar”. Dijo que es complejo establecer quién o quiénes son indígenas. “A uno puede considerársele indígena porque su lengua materna es indígena, pero ¿qué sucede cuando un guaraní se identifica como un ciudadano del mundo?”. Bajo esta perspectiva, explicó que en el Gobierno “no se manejan números precisos” sobre la cantidad de originarios e indígenas.
Para el investigador Luis Pedraza, no puede ser considerado indígena u originario aquel que sale de su población de origen, porque “pierde el vínculo de continuidad territorial” que es, según explicó, condición —junto a aspectos como lengua, historia, cultura y forma de organización— para ser indígena u originario. “Cuando esta gente va a las ciudades rompe ese vínculo y, aunque se autodefine como indígena, no cumple la condición porque ha roto el vínculo de continuidad con el territorio”.
El director del Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social (CEJIS), Leonardo Tamburini, coincidió en que “sólo autoidentificarse como indígena no es suficiente para tener esta condición”, aunque apeló al Censo del 2001 para afirmar que “hay más de cuatro millones de indígenas”.
En este contexto surge el debate sobre qué y quiénes son indígenas y originarios. Ambas palabras, aunque parecen sinónimas, tienen diferencias. Se declaran originarios los pueblos de occidente e indígenas los de tierras bajas. El investigador de la Fundación Tierra, Gonzalo Colque, explicó que originario tiene una connotación “de reivindicación ancestral” y reveló que hoy existe una corriente para retornar a la forma ancestral de organización vía los ayllus.
Entre tanto que lo indígena, complementó, es un término que reivindica el reconocimiento de usos y costumbres y otros “derechos especiales”. Cárdenas sostiene que esta diferenciación es por una “ideologización política” influenciada, en occidente, por una corriente relacionada con “naciones primeras, originarias”, anteriores a la conquista.
Condori dijo que no se identifican como indígenas, pues se consideran “originarios del territorio”, aunque admitió que “hay que definir todavía” los conceptos.
El presidente de la Cidob, Adolfo Chávez, complementó que lo indígena u originario se “define a partir de la autoidentificación” y no necesariamente desde un territorio o una lengua.
El término indígena se encuentra en el Convenio 179 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que fue reconocido por el Estado y que protege justamente los derechos de este grupo. La antropóloga del viceministerio de Cultura, Dolores Charaly, informó que existe un debate sobre lo indígena y originario para unificar en un denominativo a estos grupos en el nuevo pacto social.
En todo caso, el tema de la presunta mayoría indígena en Bolivia cobra fuerza cuando se trata de autonomías indígenas.
Una autonomía de protección
Las denominadas autonomías indígenas, impulsadas por el gobierno de Evo Morales y reivindicadas por pueblos indígenas, pretenden precautelar la supervivencia de estos grupos sociales, entre los que se encuentran entidades de hasta nueve personas.
El presidente de la Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente Boliviano (Cidob), Adolfo Chávez, señaló que “las autonomías responden al derecho a la vida” y, en consecuencia, anunció que precautelarán a estas comunidades.
La población de las comunidades indígenas en tierras bajas es reducida respecto a los pueblos aymara y quechua. Siete de estos pueblos cuentan con menos de 100 habitantes y uno de ellos, los guarasugwe, llegan a sólo nueve personas.
A pesar de esta situación numérica, Chávez señaló que tienen el derecho de constituirse en autonomías indígenas.
El coordinador de Planificación del Viceministerio de Descentralización, Diego Cuadros, coincidió en el hecho de que la autonomía también pretende ayudar a la conservación de estos pueblos, a partir del fortalecimiento de sus potencialidades.
Cuadros explicó que en occidente se constituirán autonomías indígenas a partir de su mayor presencia en municipios, pero en territorios con grupos pequeños asumirían algunas competencias.