La Universidad Americana de El Cairo veta el uso del traje que sólo deja ver los ojos. Las afectadas reclaman por sus derechos.
Texto: Con datos de EFE • Fotos: Reuters / AFP
En El Cairo se sufren 39 grados de temperatura bajo un inclemente sol. Sin embargo para la joven Imán, que viste toda de negro y lleva un niqab (velo que cubre todo el cuerpo salvo los ojos), “hace más calor en el infierno que aquí”. Cuando ella dice “aquí”, se refiere al mundo terrenal. Ella se siente orgullosa de su vestimenta.
Imán, de 21 años, es una de las cada vez más mujeres de todas las edades que pueden verse caminar por las calles egipcias con un niqab rigurosamente negro.
“¡Son unas exageradas!”, explica el experto Abdel Moti Bayumi, del Centro de Estudios Islámicos de la universidad de Al Azhar. Y es que pese a que cada vez más egipcias se unen a la moda del niqab, para Bayumi no es necesario llevarlo porque “con el hiyab (el velo que sólo cubre el cabello) es suficiente” y “el niqab obstaculiza la comunicación humana”.
“Yo no estoy a favor del niqab porque no es obligatorio en el Islam, pero estoy en contra de que se prohíba por la fuerza”, dice Bayumi en referencia al caso de la Universidad Americana del Cairo (UAC), que no admite a las alumnas que utilizan ese velo por “razones de seguridad”.
La prohibición universitaria
Hace dos semanas, la Universidad Americana de El Cairo se expresó defendiendo su derecho a prohibir el uso del niqab, en respuesta a la orden judicial que le obliga a admitir a una alumna que lo lleva.
‘La UAC mantiene una política de prohibir que (sus alumnas) se cubra el rostro como un asunto de seguridad personal, pero también reconoce la necesidad de respetar los valores religiosos y las convicciones de los estudiantes’, señaló el centro en un comunicado.
En dicho documento, la UAC apuntó que está revisando con sus abogados la decisión tomada por el Tribunal Supremo Administrativo de Egipto, el cual le conmina a readmitir a una estudiante que va a clases vestida con niqab.
Sin embargo, la UAC todavía no ha querido pronunciarse sobre si cumplirá la orden o no, ya que quiere ‘esperar el fallo final, porque esto sólo ha sido una decisión sumarial’, aseguró una portavoz del centro educativo.
La universidad, uno de los centros más modernos y elitistas del país, ha sido en los últimos años denunciada por varias estudiantes que exigían su derecho a cubrirse la cara como un asunto de libertad personal, y los tribunales egipcios les están dando la razón basándose en las mismas premisas. En otras ocasiones, la universidad prefirió pagar las multas por fallos anteriores, que hacer cumplir las órdenes judiciales.
Según la casa superior de estudios de El Cairo, algunos de los ‘principios’ que se cuestionan es el derecho de la institución a pedirle a una mujer con niqab que enseñe su cara para identificarla.
El centro que se describe como una “universidad liberal” comenzó a vetar el uso del velo porque “los miembros de la UAC tienen el derecho básico de saber con quién están tratando tanto en clase, como en la biblioteca, laboratorios o en cualquier parte del campo”, explica el comunicado que sostiene que no es asunto religioso porque “la UAC no tiene una política restrictiva del hiyab” y señala que su política con el velo se alinea con las leyes egipcias.
Las reacciones no se hicieron esperar. “Como el problema es de seguridad, que pongan a una mujer de guardia en la puerta, de tal forma que las chicas con niqab puedan ser identificadas sin problema”, propone Salma Aboulela, estudiante de Obras Públicas en la UAC, que luce un “look” occidental y no lleva ni el velo para el cabello. Aboulela añade que “del mismo modo que yo he elegido llevar pantalones vaqueros, ellas han optado por llevar niqab”.
La vida debajo un velo
Para Sherin Radwan, de 20 años, estudiante de la universidad Ain Shams, que sí admite a mujeres con niqab, llevar ese tipo de vestimenta significa “un camino a la perfección, una forma de estar más conectada con Alá”.
Embutida bajo su niqab, asegura que lo lleva por voluntad propia desde hace cuatro años, cuando conoció a “mucha gente en la mezquita y que fue en la escuela que le abrieron los ojos”.
A diferencia del estado islámico de Irán o Arabia Saudí, donde el Estado impone una vestimenta islámica rigurosa, en Egipto el Gobierno no fomenta ni anima a las mujeres a que lleven niqab.
Radwan piensa que lleva una vida “absolutamente normal”. “La diferencia es que tengo más intimidad, ahora nadie puede ofenderme en la calle”, dice aliviada respecto al frecuente acoso verbal que sufren las mujeres en Egipto por parte de los hombres.
Según Bayumi, quienes optan por el niqab lo hacen porque “quieren imitar a las mujeres del profeta Mahoma, que lo llevaban porque seguían normas distintas del resto de las mujeres”.
Por su parte, la profesora de inglés Hend Ahmed confiesa que lleva ese tipo de velo por algo más que por “razones religiosas” y que nunca lo ha hecho por obligación. “Estuve viviendo durante once años en Arabia Saudí y me acostumbré al niqab, así que cuando regresé a Egipto decidí continuar llevándolo”, explica Ahmed, quien asegura que “jamás” se casaría con un hombre que sólo se fijara en sus cualidades físicas.
Para Ahmed, es un “alivio” poder sentarse en un autobús y que “por respeto” ningún hombre se siente junto a ella. Además, asegura que lleva una vida totalmente normal a pesar de que cada vez que va a una cafetería y quiere beber en público tiene que levantar un poco el velo por abajo para meterse el vaso por dentro del niqab.
Sin embargo, el experto del Al Azhar cree que quien lleva niqab no conoce bien el Islam: “por ejemplo, en una de las conversaciones del profeta se habla de unas mujeres que se encontraron con Mahoma y una de ellas llevaba quemaduras, lo que significa que llevaba la cara descubierta”.
“Lo que hay que hacer es difundir un entendimiento correcto del Islam a través de instituciones religiosas, educativas y en los medios de información”, añade Bayumi, quien reconoce que es posible que algún imán difunda conocimientos equivocados.
El Tribunal Supremo Administrativo rechazó las razones de seguridad expuestas por la universidad.