Reliquias y equipos modernos y funcionales son la oferta de esta particular tienda de la ciudad de La Paz.
Jorge Soruco Ruiz Fotos: Pedro Laguna
El casco negro de metal vio mejores días. Su alguna vez pulida superficie muestra abolladuras y desgastes. Pero, estas señales de uso hacen que el valor del casco de las SS nazis ascienda a los 150 dólares en la tienda Military Look de la ciudad de La Paz.
El local comercial se dedica, como su nombre lo indica, exclusivamente a la venta de ropa y equipos militares, además de reliquias de pasadas guerras.
La mayoría de los productos en venta son equipos básicos como uniformes para climas duros, mochilas, cantimploras, linternas, palas y tiendas de campaña, objetos que pueden ser utilizados en la vida cotidiana o en actividades recreativas como excursiones y campamentos. Winfrid Knebes, dueño de la tienda, asegura que el objetivo central es vender equipos y ropa de buena calidad a civiles.
“Nuestro objetivo son quienes necesitan ropa resistente y equipos seguros y que, además, saben que los productos comerciales no son los más adecuados. Lo que vendemos está hecho para que sirva en las más duras condiciones en las que se encuentre una persona”, asegura Knebes.
Por ello, la tienda no tiene un tipo específico de compradores. “Vienen desde viejitas que quieren algo abrigado, hasta adolescentes que buscan algo que llame la atención”, explica Fanny Escóbar, una de las encargadas.
Y, efectivamente, un grupo de jóvenes entre los 15 y 17 años ingresa a la tienda. Rápidamente, los ojos de los muchachos se clavan en las chaquetas, junto a gritos que explican lo “alucinantes y cool” que les parecen estas ropas militares.
Reliquias a la carta
Sin embargo, son las reliquias de antiguas guerras las que más llaman la atención. Detrás del mostrador, una pequeña vitrina exhibe condecoraciones soviéticas de diversos materiales y, uno de los tesoros de la tienda, una Cruz de Hierro alemana de 1939. “Esta es una pieza original en buen estado”, asegura Fanny a un posible cliente. Sin embargo, el precio disuade al curioso: la insignia cuesta 500 dólares.
Esto no es raro para el personal de la tienda. Pocas veces un boliviano llegó a comprar alguno de estos tesoros, aunque siempre se interesa por las historias. “El tipo de coleccionista que compra las reliquias de guerra es raro en el país. Este tipo de cliente suele ser extranjero”, asegura Knebes.
Lo más buscado, según los registros de la tienda ubicada en la calle Almirante Grau, son los objetos pertenecientes a la Segunda Guerra Mundial, especialmente los cascos de ambos bandos.
No importa si la protección para la cabeza está abollada, manchada o descolorida, para los coleccionistas son tesoros inigualables. Es más, para algunos mientras más señales de uso, mucho mejor. “Teníamos un casco con huecos de bala que se fue rapidísimo”, agrega Fanny.
Lo único que Knebes no vende, ni piensa buscar aunque sean reliquias, son armas de fuego. “Esta es una tienda para civiles. Las bayonetas y cortaplumas son objetos que pueden usar en la vida diaria, pero las pistolas sólo matan”, explica Knebes.
Entonces, llega el momento de la gran incógnita. ¿Cómo es que la tienda consigue los tesoros que venden? Él simplemente responde con una risa. “No son tesoros, porque si los fuesen, no los vendería”.
Y así, reliquia tras reliquia encuentra un lugar en alguno de los numerosos estantes de su tienda, esperando encontrar un nuevo hogar.