El tema de la capitalidad se ha vuelto, como no podía ser de otra manera, muy debatible, sobre todo en los últimos días, en todo tipo de escenario: Desde la “independiente y autónoma” Asamblea Constituyente, que sufrió la indebida injerencia del Vicepresidente de la República, hasta el Parlamento, los medios de comunicación, las instituciones cívicas y la Alcaldía paceña, cuyo Alcalde afirma que se terminó el tiempo de la exhortación y se inició el de la acción. Declaraciones furibundas de algunos ciudadanos paceños culminaron en los exabruptos del presidente de la brigada masista, diputado Torrico.
En Sucre y Chuquisaca, en cambio, nadie se enojó y los planteamientos y la firme decisión se caracterizan por la serenidad, el respeto y la persuasión. Hay una unánime decisión de evitar el enfrentamiento y la confrontación, al extremo de que ni siquiera se ha contestado al diputado Torrico, que afirmó que Sucre nunca fue Capital y que los chuquisaqueños deben dejar de mentir. Refutar la ignorancia y discutir con la pared, no llevaría a ninguna parte y por eso los sucrenses se han conformado con la férrea defensa que hizo Carlos Valverde, en su tradicional y cotidiano programa televisivo.
Sucre, cuando se fundó la República, se llamaba Chuquisaca y fue designada capital provisional de la nueva nación, encargándosele al Libertador Simón Bolívar que eligiera el lugar para fundar la capital definitiva, que debería llevar el nombre de Sucre en homenaje al vencedor de Ayacucho, lo que nunca ocurrió, por lo que mediante Ley de 12 de julio de 1839, se cambió el nombre de Chuquisaca por el de Sucre y desde entonces la ciudad blanca es Capital definitiva e indiscutible de Bolivia.
Después de la llamada guerra federal, perdió la sede de los poderes Ejecutivo y Legislativo, aunque este último sólo en la práctica, porque de acuerdo al artículo 46, el Congreso debe funcionar en la Capital de la República, salvo expresa convocatoria que establezca otra sede.
Se alega que Sucre no tiene las condiciones para recibir a los dos poderes ausentes, lo que es cierto sólo parcialmente. Para recibir al Legislativo, existe la infraestructura aunque adaptada, como es adaptada la de La Paz, ya que el antiguo Palacio de Loreto y las varias oficinas congresales son improvisadas. Bolivia es el único país latinoamericano que no tiene infraestructura construida especialmente para el Poder más importante del Estado. El traslado del Poder Ejecutivo tiene que ser resultado de un proceso, porque efectivamente demanda una fuerte inversión, pero para ser hecha en un lapso no menor a 15 años. Cuando los poderes se fueron de Sucre, tampoco La Paz tenía condiciones.
El señor Carlos Valverde sugiere que pudiera pensarse más bien en otro tipo de soluciones, como la de establecer que todas las reuniones internacionales, por ley, se lleven a cabo en la Capital, sugerencia interesante ciertamente que pudiera ser considerada en el debate que exige precisamente Chuquisaca, respaldada por varios departamentos del país.
Otro factor es el relacionado con el aeropuerto. Efectivamente, Sucre no cuenta con uno adecuado y esa es precisamente una de las consecuencias de la pérdida de la capitalidad. El traslado del Congreso crearía la demanda necesaria para lograr el financiamiento no sólo del aeropuerto, sino de muchas obras adicionales necesarias para ejercer la administración del Estado.
Lo que se pretende no es trasladar el malsano centralismo paceño de La Paz a Sucre, sino constituir un eje articulador, amparado en razones geográficas, económicas y políticas, que permita un equilibrio nacional y el desarrollo armónico entre todas las regiones de Bolivia, uniendo oriente y occidente cada vez más distanciados.
La estrategia chuquisaqueña no debe variar y tiene que mantenerse dentro del marco del respeto, recurriendo a la serenidad por la sensibilidad que despierta el tema que tiene necesariamente que ser considerado por todo el país, precisamente porque tiene como objetivo la unidad nacional.
*Gastón Solares Á. es empresario privado y escribe desde Sucre.
Anulando identidades
¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Cómo me reconozco y me defino? En las agendas políticas que nos están transmitiendo los medios de comunicación estas preguntas han dejado de ser parte de una lección básica de filosofía,
¡Oh verde La Paz!
Hoy dejo a un lado los temas políticos que nos abruman y amargan. Prefiero escribir sobre el caso insólito del enverdecimiento de la ciudad de La Paz que todavía es “sede de gobierno”,
Amniocentesis genética
Se trata de un procedimiento diagnóstico que en el mundo empezó a realizarse a inicios de la década de los ochenta y que consiste en introducir una aguja fina a través del abdomen de la mujer embarazada hasta llegar al útero o matriz.
Guerras civiles y economía
Indudablemente, las guerras civiles tienen un impacto negativo profundo en el desarrollo de un país y sus vecinos; los factores adversos pasan por la pérdida de los recursos humanos (que es el hecho más importante); la destrucción de la infraestructura;