Los comercializadores de Gas Licuado de Petróleo (GLP) radicalizaron ayer sus medidas de presión y entraron en huelga de hambre luego de que la Policía los dispersara del bloqueo que realizaban frente a la planta engarrafadora de Senkata, en El Alto.
“La Policía rompió el bloqueo, quebró parabrisas de algunos camiones, gasificó, no hubo diálogo. Ahora estamos en emergencia. Entraremos en huelga de hambre indefinida y mañana (hoy) tampoco se distribuirá gas licuado en La Paz y El Alto”, advirtió el dirigente de la Asociación Mixta de Distribuidores de GLP a Detalle (Amidigas), Hugo Llanqui.
El sector, conformado por choferes de los camiones y ayudantes, está en desacuerdo con las sanciones y la zonificación de distribución establecidas en el Decreto Supremo 29158 de lucha contra el contrabando. Por esa razón, inició un paro indefinido y bloqueó la planta de Senkata.
La organización también manifestó su total desacuerdo con la garantía exigida por las empresas distribuidoras de gas licuado, que es de 38 mil dólares.
Ayer, el ministro de Hidrocarburos, Carlos Villegas, manifestó su apertura al diálogo, aunque aclaró que muchas de las demandas de Amidigas están relacionadas con las empresas privadas, a las que prestan sus servicios.
Villegas enfatizó que no se cambiará el decreto que permitió controlar el abastecimiento y que evitó la importación de GLP.