El niño de 13 años de edad, Wilfredo Aguilera, recibió una bala perdida en la cabeza cuando comía en el bus de su papá. Actualmente se encuentra en estado de coma y deben intervenirlo quirúrgicamente lo antes posible para evitar una infección.
El bus de la línea 81 de la zona norte de la ciudad de Santa Cruz, conducido por el papá del niño, llegó a su parada. El pequeño subió al motorizado que estaba estacionado, se dispuso a comer dentro del bus y se sentó en la parte delantera. Luego de varios minutos, se escuchó que uno de los vidrios se quebró estrepitosamente y cuando sus padres fueron a ver, descubrieron que su hijo estaba sin sentido en el suelo y se desangraba.
Según la versión de los padres, al principio pensaron que el niño recibió una piedra en la cabeza o los vidrios rotos. Sin embargo, al ver que Wilfredo no reaccionaba lo llevaron al hospital San Juan de Dios.
Los galenos le sacaron una tomografía la cual evidenció que realmente se trata de una bala que se incrustó en su cabeza, que ahora le daña una parte del cerebro y lo mantiene en coma.
Según los médicos, el niño debe ser intervenido lo antes posible para descartar una infección que agrave su estado delicado.
Respecto al origen de la bala o quién fue la persona que disparó, la Policía lo desconoce todavía, pero los efectivos a cargo del caso aseguraron que investigarán el hecho hasta dar con el responsable. El Nuevo Día