Para ir a Copacabana hay que alistar dinero para todo COBROS • Cuatro puntos de peaje, “su voluntad para Tránsito”, dinero para botellas de agua bendita, para cuidar las velas y hasta por los rezos.
COMERCIO EN EL SANTUARIO • Una devota adquiere la imagen de la Virgen de Copacabana. Todo se puede comprar.
Los viajeros que deciden visitar Copacabana deben alistar dinero para pagar al menos en siete puntos de la travesía.
El negocio empieza en los cuatro puntos donde cobran peaje y termina en el santuario, donde hay gente que pide dinero a cambio de rezos, por cuidar que las velas no se apaguen y hasta por botellas para agua bendita.
La Razón realizó el pasado domingo un recorrido desde la ciudad de La Paz hasta Copacabana y pudo constatar estos cobros, además del mal estado de las barcazas en las que se transportan los vehículos y el deterioro de la carretera.
En la tranca de San Roque (El Alto) una pizarra con las tarifas indicaba el peaje, según destino y clase de vehículo. Carros livianos, con destino a Copacabana, pagan ocho bolivianos y la tarifa aumenta según el tamaño.
Al llegar a San Pablo de Tiquina, el viajero debe recurrir a las barcazas de madera para transportar el coche de un lado del lago Titicaca al otro.
Las embarcaciones tienen aranceles por tamaño y peso de los vehículos. Los livianos pagan Bs 30, minibuses Bs 50, y los micros y camiones entre Bs 70 y 100. Nadie entrega ahí una boleta por el uso del servicio.
“No hay control de los efectivos de la Naval cuando los carros suben a las barcazas y el mantenimiento es nulo. Además, los que manejan las embarcaciones no llegan a los 15 años”, dijo Martín Zurita, devoto de la Virgen.
Cerca de las 12.30 esperaban ocho embarcaciones para cruzar el lago hacia San Pedro de Tiquina y al menos seis eran maniobradas por menores de edad.
Por usar la vía desde San Pedro de Tiquina, el municipio cobra entre 5, 8 y 10 bolivianos.
Pese al cobro, al menos medio tramo del trayecto está en pésimas condiciones, la capa de asfalto tiene grandes baches y ondulaciones; además que se pudo contabilizar al menos a 15 niños que, de rodillas, en diferentes puntos, exigían Bs 1 bajo amenaza de escupir el carro.
Otras personas bachearon con piedras algunos sectores y exigen remuneración a los viajeros.
Al ingreso a Copacabana existe otra tranca, donde el peaje varía entre 5, 8 y 10 bolivianos. Además, los efectivos del tránsito, para cobrar, le piden al visitante que pague “su voluntad para el Tránsito”, recogiendo al menos cinco bolivianos por vehículo. De este pago tampoco se entrega una boleta.
Sin embargo, el centro de mayor lucro es el santuario, pues para hacer bendecir el vehículo los comerciantes ofrecen decorarlos por un costo que varía entre Bs 20 y 40, según el tamaño. La mesa de sahumerio cuesta entre Bs 20 y 30. También venden cerveza y los fotógrafos cobran Bs 15.
Cerca del atrio los comerciantes ofrecen botellas para agua bendita, de uno a cinco bolivianos. Al interior de la capilla los niños ofrecen cuidar las velas para que no se apaguen y, a cambio, piden dinero. Otras personas proponen elevar oraciones con fe, pero el servicio cuesta Bs 5.