Colombia se alza contra la guerrilla Pitos, bocinas, cacerolas o simplemente el silencio fueron medios para rechazar la violencia y pedir por miles de inocentes. Las oraciones se elevaron en Bogotá y otras ciudades. En La Paz también hubo una misa.
Centenares de miles de personas participaron en marchas, misas y cadenas humanas para pedir la liberación de 3.000 rehenes.
Centenares de miles de personas pidieron ayer en Colombia la liberación de más de 3.000 secuestrados y la entrega de los cadáveres de 11 ex diputados que murieron hace tres semanas en poder de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
La demostración, con pocos antecedentes en la historia reciente del país, sirvió también para pedirles a las FARC y al gobierno de Álvaro Uribe que lleguen a un acuerdo humanitario que permita liberar a más de medio centenar de rehenes.
Las actividades en los centros urbanos del país se paralizaron al mediodía, cuando sonaron silbatos, campanas, hubo misas, marchas, se lanzaron papeles blancos desde los edificios y se formaron cadenas humanas como rechazo al secuestro.
En Bogotá la parálisis fue grande y la jornada empezó con una concentración de miles de personas en la plaza de Bolívar, a la que acudieron el presidente Uribe y el alcalde de la ciudad, Luis Eduardo Garzón.
Mientras Uribe y sus ministros asistieron a una misa en la catedral, Garzón encabezó una cadena humana contra el secuestro —formada por miles de personas— de la que hicieron parte Yolanda Pulecio y Astrid Betancourt, madre y hermana de la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, secuestrada por las FARC en febrero del 2002.
No obstante el rechazo unánime al secuestro, en la plaza y en las calles por donde avanzaron la cadena y las marchas se escucharon mensajes encontrados sobre la desmilitarización.
Unos, a favor del acuerdo humanitario y pidiendo la desmilitarización de dos pueblos, que exigen las FARC para discutir los términos de ese eventual intercambio. Y otros diciendo “no al despeje”. BBC Mundo
Un sentimiento compartido
Colombia se paralizó al mediodía de ayer en medio de un sentimiento compartido por todo el país, y quizás “nunca antes vivido”, según expresión de uno de los manifestantes, para pedir el fin de los secuestros, la liberación de los plagiados y el fin de la violencia.
Posiblemente no se había producido una protesta de tales características en este país, acostumbrado a la muerte, a los atentados y a los secuestros.
En unos sitios en silencio y en la mayoría con silbatos, bocinas o a golpes con cacerolas caseras, los colombianos salieron masivamente a las calles, muchos de ellos vestidos de blanco, paralizaron la actividad en todos los sectores y mostraron que sí es posible una esperanza, que confían no se vea truncada.
Las movilizaciones fueron convocadas tras conocerse la muerte de 11 diputados por las FARC el 2002. Bogotá, EFE