La residencia del Embajador de Brasil despierta siempre la admiración de los visitantes. Apenas se traspone la pequeña puerta, sobre la avenida Arce, un corredor vigilado por altos árboles y flores conduce hasta la vivienda de dos plantas, edificada en piedra.
Esa casa le perteneció a Carlos Aramayo, quien en 1932 encargó el diseño al estudio arquitectónico Acevedo, Bego y Moreno, de Buenos Aires. En 1952, el minero la alquiló y 20 años más tarde la vendió a los brasileños que la han conservado con todo su esplendor.
Esta historia puede ser respaldada ahora con planos que el actual embajador Frederico Cezar de Araujo ha mandado a restaurar, luego de que se los encontrara en el sótano, donde se habían deteriorado.
La casa es, desde el 2006, Patrimonio Cultural e Histórico de La Paz, por declaratoria de la Alcaldía. Los planos arquitectónicos, redibujados por Telmo Román, se lucen hoy en la sala principal de la residencia que “tengo el placer de habitar”, festejó De Araujo.
La presentación pública de esta obra coincidió con el lanzamiento del libro de Rita del Solar, Quinua, o grao de ouro dos Andes, traducción al portugués de recetas de cocina basadas en el cereal andino.
La Embajada auspició la edición que ya tiene versiones en inglés y francés. La autora se encargó de preparar los bocadillos para la velada: shushi de quinua, canicas de quinua y champán, salsa de tomate al jerez sobre quinua, tartines de quinua... Exquisitos, según comprobaron los asistentes que disfrutaron de la hospitalidad del Embajador y del calor de su chimenea.