Tengo el privilegio de tener muchas “cortejas” con la aprobación y el aplauso de mi esposa, para sorpresa y envidia de muchos. Mis “cortejas” tienen características comunes: son mujeres muy bellas; casadas y viudas, la mayoría, y alguna soltera: tienen una tremenda actividad sociocultural; todas ellas me llevan por lo menos con veinte años. Todas estas “cortejas” han jugado un importante papel en mi vida y yo les guardo un gran amor y un profundo agradecimiento.
A principios de 1972 llegué a la ciudad de La Paz con el título bajo el brazo, un montón de proyectos e ilusiones y un tremendo temor, pues tenía por delante un medio nuevo que tenía que conquistar. Y ahí apareció mi primera “corteja”. Se acercaba el 12 de octubre y doña Quica Estensoro, que era presidenta del Círculo Femenino de Cultura Hispánica, estaba preparando un acto conmemorativo. Me invitó a ser el conferencista. El tema fue la guerra civil española y el acto tuvo lugar en el Club de La Paz ante una sala llena. En verdad esta conferencia fue mi carta de presentación en el mundo cultural paceño y lo hacía de la mano de una mujer excepcional, que en estos días cumple cien años de una vida plena.
Hija de don Sebastián Estensoro Ribero y doña Ángela Machicado Coello, el 11 de julio de 1907 nació en la ciudad de La Paz doña Angélica Estensoro Machicado. Angélica era una joven de su época que desde su adolescencia tuvo claro lo que quería de la vida: vivirla intensamente y realizarse plenamente como mujer. Atractiva, a los 17 años fue coronada Reina del Illimani; pero la joven Quica, que estaba empezando a vivir, iba mucho más allá; es así que un año más tarde publicaba un libro de cuentos, Violeta de oro y en 1927 fue una de las fundadoras del Círculo de Bellas Artes de La Paz.
En 1930 contrajo matrimonio con Carlos Salinas Aramayo a quien acompañó en su intensa vida pública, que se vio truncada violentamente el 20 de noviembre de 1944 en Chuspipata. La joven esposa quedaba viuda a los 34 años con cuatro hijos (Rosario, Luis, Carlos y Blanca). Tremendo desafío que doña Quica supo superar en base a tenacidad y sobre todo mucho amor.
Y la vida siguió y doña Quica, con más responsabilidades que nunca, aceptó el desafío: ser padre y madre, sacar una familia adelante y realizarse como mujer. Y en este empeño ha dejado una lección maravillosa, que cuando hay voluntad y amor, todo es posible. Por varios años fue reportera del diario “La Razón”. Porque le interesaba y amaba su ciudad fue fundadora de la Asociación de Damas Paceñas y porque le interesaba la cultura fue presidenta del Círculo Femenino de Cultura Hispánica.
Pero doña Quica es por sobre todo una poeta. Una poeta que hizo poesía diariamente con su alegría y sus ganas de vivir. Y para demostrarlo publicó el poemario Ánfora de ensueño, cuando tenía 80 años.
Mi bella corteja doña Quica Estensoro Machicado, que el 11 de julio estrena sus primeros 100 años, es como la mujer de la Biblia: un ser maravilloso que supo ser hija, esposa, madre, ciudadana, amiga, poeta y, por sobre todo, una mujer que siempre estuvo de pie.
*Alcides Parejas Moreno es historiador.
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