Hace algunos meses la Escuela de Altos Estudios Nacionales (EAEN) de las Fuerzas Armadas de la nación, realizó un ejercicio teórico sobre los conflictos y problemas en un país hipotético llamado Andivia. Durante varias semanas, los alumnos (todos profesionales) de esta escuela alimentaron las computadoras con una serie de datos. La conclusión de este ejercicio realizado en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz es escalofriante: La guerra civil en este hipotético país no sólo es posible, es inevitable.
Los documentos de este ejercicio son clasificados. Los datos de esta crónica fueron recogidos de diversas fuentes que participaron en el curso como alumnos o catedráticos.
La hipótesis: Andivia, un país en conflicto. Los catedráticos militares de la EAEN imaginaron un país: Andivia. Ubicado en el corazón de un continente no especificado, este país confronta desde hace muchos años demasiados problemas. Es de los más atrasados del continente, inestable políticamente y mediterráneo. Los directores del ejercicio identificaron, entre otros, 18 problemas principales.
Entre las dificultades mayores se destacó a la poderosa Confederación de Cultivadores de Amapola. Usada tradicionalmente para ceremoniales indígenas en Andivia, la amapola es la base para la fabricación del opio y la heroína, drogas prohibidas en el mundo. El gran problema es que Andivia se había destacado en el pasado por ser uno de los principales productores de opio y heroína, y hay más: el actual Presidente de este país era un dirigente de dicha Confederación.
Las computadoras de la Escuela fueron alimentadas por otras variables, por ejemplo algunos gobernadores provinciales electos democráticamente pero definitivamente opositores al gobierno central. Algunos dirigentes de comités de impulso cívico con tendencias separatistas. La conformación de la UPO (Unión de Partidos de Oposición) con mucho poder en el Senado. La Guardia Nacional en estado casi de insubordinación constante. La posición cada vez más dura de un país limítrofe (Mazivia) que invirtió en petróleo y cuyas propiedades le fueron expropiadas. Continuos enfrentamientos diplomáticos con el país más poderoso del mundo muy al norte y otros no menos importantes.
Todas y cada una de estas variables fueron introducidas en el banco de datos al que se agregaron algunos hechos coyunturales. Por ejemplo, el robo de 90 fusiles de un cuartel acantonado en Cuevo, protestas diarias por la falta de GLP y diesel, un motín sofocado rápida y violentamente en un cuartel policial y el más importante de todos: la presentación al Parlamento de este país del proyecto de Ley de Radicatoria para que la suma de los poderes centrales se constituyan, sin moverse bajo ninguna circunstancia, en la pequeña ciudad capital legal de Andivia.
Algunos conflictos se solucionaron rápidamente. Por ejemplo el surgido entre los cultivadores de amapola que consiguieron del gobierno, territorio irrestricto para sus actividades, lo que trajo duras protestas de otros países. Pero la mayoría de los otros problemas seguían latentes.
De acuerdo a la información, un 85% de los alumnos identificó el principal problema de este país: La desintegración. Sin embargo, se matizó la preocupación con el argumento de que hasta el momento del ejercicio, nadie había realizado hechos concretos para ensayar alguna fórmula separatista. Únicamente la soledad de algunas voces en los cuatro puntos cardinales de este país imaginario que apostaban a este extremo. A pesar de ese matiz, la preocupación de los estudiantes fue notable.
Cuando comenzó este ejercicio, se introdujo en la base de datos una serie de elementos complementarios que podrían haber “suavizado” la situación. Pero, para sorpresa de los estudiantes de esta escuela, el resultado fue el mismo en todos los casos: Una cruenta guerra civil entre los habitantes de Andivia con un número de bajas muy significativo, con ciudades en ruinas, con la economía destrozada y con la amenaza latente de una intervención de Naciones Unidas para pacificar el país y darle nuevas fronteras.
Luego del ejercicio se concluyó en que lo que debe hacerse ante la eventualidad de que estos conflictos se tornen reales es prevenir. Anticiparse a los conflictos y buscar la solución en la aplicación de la ley. Una ley que, sin embargo, no existe. Es la Ley de Seguridad y Defensa que deberá encontrar respuestas rápidas basada en la Constitución, el respeto a los Derechos Humanos, el respeto al “otro”, por mucho que piense diferente y además en el uso legítimo de las armas y el derecho del Estado a defenderse. No es este último punto, sin embargo —dicen las conclusiones de este ejercicio—, una licencia para matar. Se recordó que en el pasado, el Estado usó violentamente las armas sin encontrar ninguna solución.
Existen varias formas de quebrar al Estado. La desobediencia civil es una de ellas. El conflicto irresoluto de poderes es otra. Pero la más temida según estos estudios, es tener dentro de un Estado lo que se llama “Zona Dominada”. La teoría dice que esta situación se produce cuando un grupo subversor, usando las armas, impide que el Estado asuma el control total de su territorio. Éste podría ser inicio del conflicto, a no ser que los poderes asuman la responsabilidad de redactar esa Ley de Seguridad y Defensa que le permita al Estado actuar.
El ejercicio no incluía elementos subjetivos, únicamente la frialdad de los datos. Pero más de un alumno y catedrático de la Escuela de Altos Estudios Nacionales concluyó en que ante la eventualidad de una guerra civil, los perdedores serán todos.
*Mario Espinoza Osorio es periodista free lance.
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