Por lo menos en el área rural del occidente del país, la tenencia de la tierra en la comunidad es una de las bases para el ejercicio de los derechos y deberes ciudadanos. Este principio se aplica especialmente en el sistema de autoridades en la comunidad, en su sistema de cargos.
“Existe una relación directa entre tierra y ejercicio de cargos. La decisión básica es que quien obtenga frutos de la tierra, sea ésta de tipo comunal o familiar, tiene la obligatoriedad de cumplir paulatinamente los distintos cargos de prestación social según el camino o thakhi comunal establecido”, señala el investigador Gonzalo Colque. No es casualidad que uno de los principales roles del las autoridades comunales sea la resolución de conflictos por la tierra.
Es esta sujeción a la tierra la que, entre otras cosas, genera algunas formas de discriminación contra la mujer, que tradicionalmente no puede acceder a la tierra, sino a través del cónyuge o familiares varones. De modo que las mujeres por lo general no acceden a cargos o a autoridades políticas por esta limitación, sobre todo cuando la organización comunal más bien es sindical.
No ocurre lo mismo en las organizaciones comunales que han adoptado la forma de organización originaria, señala Colque, donde es tradicional que en el concepto del chachawarmi, siempre estén en la cabeza un varón y una mujer.
Si bien esto es valorable, no deja de ser desfavorable para la mujer, señala la abogada Rosario Baptista, cuando dice que si la mujer accede a esta función dirigencial, en rigor, no lo hace porque la elegida o designada sea ella, sino por la elección de su compañero.
El sistema de cargos también condiciona la participación de los jóvenes. El alcalde de Curahuara de Carangas, Rómulo Alconz, relativamente joven con respecto a otras autoridades comunales, señala que en su municipio de alguna manera tuvo que hacer frente a la tradición, porque él no recorrió el camino acostumbrado de cargos que debe transitar una persona para ser autoridad comunal; que si llegaba a alcalde por esta vía, era con varios años encima. El investigador Gonzalo Colque, al respecto, señala que en la comunidad es evidente que hay un “reconocimiento social escalonado” del más joven en los cargos de menor importancia a los comunarios de más edad, en los cargos de mayor responsabilidad; y es que el valor de la experiencia es decisivo en la cultura aymara, señala Colque, que para ejercer una responsabilidad hay que haber acumulado experiencia.