“La región será el primer territorio creado de abajo hacia arriba” Diego Cuadros, asesor de Descentralización, dice que la regionalización del país es un recurso incluso para preservar la unidad de municipios y departamentos.
El asesor del Viceministerio de Descentralización, Diego Cuadros, uno de los artífices de la propuesta de regionalización del país, reivindica a la región como una alternativa real y efectiva para el reordenamiento territorial. Un reordenamiento que es necesario, sobre todo en el nivel provincial, pues el municipio y el departamento ya cuentan con cierta institucionalidad territorial. Se parte de la tesis de que la provincia, en su gran mayoría, es uno de los “territorios” más caóticamente conformados.
La región, entendida como una alternativa de agrupamiento especialmente de los municipios, y no de fraccionamiento del departamento; como un espacio de concurrencia municipal-prefectural. La región, en lo fundamental, vista como un espacio de planificación del desarrollo: aquello de que ésta se convierta en una “autonomía, provincial o regional”, sólo es una posibilidad que dependerá ante todo de la voluntad de la población involucrada y de su viabilidad técnica. La Constitución, sin alentar futuros “gobiernos regionales”, tampoco debería prohibirlos.
¿Qué busca finalmente la “regionalización”? La propuesta que elaboró el viceministerio parte del principio de que históricamente la división territorial del país ha sido arbitraria; que ha dividido pueblos, comunidades; separado artificialmente regiones naturales, culturales, históricas. El elemento más visible de esta arbitrariedad es la provincia. Muchas han sido creadas por intereses de políticos, de hacendados...
Los municipios y departamentos entonces no se tocan. Tanto los municipios, que ya tienen gobiernos autónomos, como los departamentos, son elementos del ordenamiento territorial de los que se debe partir. Pero también se debe permitir que entre ambos se pueda reorganizar el territorio en regiones que tengan una mayor lógica de desarrollo, de cultura, historia y potencialidades comunes. El caso, por ejemplo, de que los municipios se mancomunen y formen regiones, que éstas sean un espacio para la planificación del desarrollo y para la gestión desconcentrada de la prefectura; para la concurrencia entre el gobierno departamental y los municipios. La región sería el primer espacio territorial definido de abajo hacia arriba, por los municipios y sin alterar los límites departamentales ni municipales.
¿La región no quita competencias al departamento y a los municipios? Hay demasiado celo político; no se trata de una competencia entre autoridades territoriales, sino del bienestar de los ciudadanos. Sólo se trata de que las competencias departamentales se ejerzan de manera desconcentrada en las regiones.
Hasta aquí su planteamiento es muy similar a lo que ya está haciendo, pongamos, la Prefectura de Santa Cruz. ¿En qué medida ustedes proponen la autonomía regional? Que quede claro que aquello de la calidad gubernativa no es lo central de la regionalización. Lo central de la región es su conformación como espacio de planificación. Que las regiones alcancen cualidad gubernativa dependerá de las condiciones específicas en que se desarrollen. Nosotros estamos planteando la región sin cualidad gubernativa, pero no vemos por qué la Constitución deba prohibir esto, cumpliendo, claro, los requisitos que le imponga la ley: un referéndum, el voto mayoritario de la región.
Una población bien puede votar por su propia región, pero ¿y los afectados? Habría que ver. En el referéndum por las autonomías departamentales la mayoría del país ha dicho No, pero se está reconociendo la voluntad de aquellos departamentos que dijeron Sí. Siguiendo esta misma lógica, para constituir una región en el departamento de Chuquisaca, por ejemplo, por qué tendría que preguntarse a todo el departamento, por qué no preguntar principalmente a la región interesada. Ahora, la voluntad no lo es todo, debe haber requisitos técnicos, de gobernabilidad, de condiciones y posibilidades de desarrollo.
Ahora, ¿siempre la región es un espacio étnico, cultural? El mapa (de las 45 regiones que pueden haber en el país) que hemos presentado más bien es referencial, de escritorio se podría decir. Aparte de esto, son tres elementos para su diseño: su base son las mancomunidades de municipios; hay un criterio cultural; y, tienen especial importancia las potencialidades comunes ecológicas, fisiográficas y económicas de las regiones. El mapa es referencial y en la realidad puede no ocurrir lo que se proyecta.
¿Hay que ver a las regiones como nuevos departamentos? Las provincias que demandan autonomía son las que han sido relegadas por la administración centralista del departamento, que creen que lo mejor es convertirse en departamento. Nosotros planteamos que el país no se siga fragmentando, que lo mejor es desconcentrar los recursos y permitir que haya autoridades locales. Empecemos a sumar y unir. La región amortiguará aquellas demandas, y con el tiempo no habrá necesidad de nuevos departamentos. Una buena política de regionalización cohesiona al departamento.
Históricamente la división territorial del país fue arbitraria; muestra de ello es la provincia.
Perfil del asesor viceministerial
Comunicador social • Diego Cuadros Anaya, cochabambino de nacimiento. Es el actual asesor general del Viceministerio de Descentralización, dependiente del Ministerio de la Presidencia. Es la primera vez que ejerce un cargo en la administración pública. Durante más de 10 años fue consultor en Planificación. En 1991 escribió: La revuelta de las nacionalidades (UNITAS).