No deben confundir radios comunitarias y propaganda VISITA • El Relator para la Libertad de Expresión de la OEA está en Bolivia. Cree que el público es la mejor regulación para los medios.
Ignacio Álvarez, relator especial para la libertad de expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos (OEA), está en Bolivia por motivos académicos. Accedió a una entrevista con La Razón, en la que habla de las preocupaciones por el decreto de radios comunitarias y por las agresiones a periodistas en Bolivia.
¿Cree que la emergencia de gobiernos de izquierda en la región está afectando a la libertad de expresión? Creo que la libertad de expresión está viviendo un momento muy malo en la región, pero no se puede equiparar a todos los gobiernos de izquierda y comparar los países. En Cuba, por ejemplo, hay una situación extrema en donde no hay libertad de expresión, y al mismo tiempo hay gobiernos de tendencia progresista como en Chile y en Brasil en donde la situación en materia de libertad de expresión tiene sus desafíos. Nosotros no hacemos una categorización (...) preferimos analizarlos uno a uno.
En este espectro, ¿en qué nivel se encuentra Bolivia? Uno de los temas más recientes a los que estamos dando seguimiento es el de las radios comunitarias. Acaba de salir un decreto que recibió muchas críticas porque por una parte establece que hay un tipo de personas que no pueden ser propietarias de radios comunitarias, estas radios no pueden emitir mensajes proselitistas, políticos; mientras que otras, llamadas comerciales y otras denominadas culturales, de las cuales hay varias patrocinadas por el Gobierno, las cuales sí podrían emitir este tipo de mensajes. Otro de los casos son las agresiones contra los periodistas en el marco de manifestaciones públicas, hemos visto un aumento en las agresiones y al mismo tiempo hay un discurso de los más altos funcionarios del Gobierno de descalificación de la labor de muchos medios de comunicación que en ocasiones ha implicado situaciones de agresiones. También estamos atentos a las investigaciones del asesinato del periodista Juan Carlos Encinas en el año 2001 y seguimos con atención lo relativo a la parte legislativa. Bolivia es uno de los países que todavía mantiene el delito del desacato y hay un proyecto de legislación sobre acceso a la información pública en el Congreso. Creemos importante que se regule lo de la asignación de la publicidad oficial, que no se utilice como premio o castigo con respecto a la dignidad integral del hombre.
¿Cree que debería existir algún tipo de regulación para los medios de comunicación? En mi opinión, la mejor regulación es aquella que hace el mismo público, el control de calidad que hacen los lectores, los televidentes, los que escuchan radio y, por otra parte, el autocontrol de los propios medios. Está probado que la mejor manera de hacerla no es a través de regulaciones oficiales que empiezan a veces con objetivos loables y terminan siendo mecanismos de restricción a la libertad de expresión.
Hay quienes sostienen que es mejor que el Estado oriente la voz para los sin voz. Primero es importante el pluralismo, que los distintos sectores de la sociedad tengan espacios tanto para emitir como para recibir opiniones y en el tema específico de las radios comunitarias, la Relatoría ha destacado la importancia de que no se tomen en cuenta al asignar las frecuencias únicamente criterios económicos, sino criterios democráticos. Creo que es positivo que haya algún espacio determinado para radios comunitarias en el sentido que no tengan fines de lucro, sin embargo, no debe confundirse el concepto de radios comunitarias con un concepto de aparatos de propaganda de los gobiernos.
En Bolivia, el Gobierno está ampliando y fortaleciendo sus medios. ¿Qué opinión le merece este hecho? El monopolio de los medios de comunicación perjudica a la libertad de expresión y perjudica el pluralismo, y eso se da tanto si existe el monopolio en manos públicas como en manos privadas; como un ejemplo de monopolio en manos públicas está Cuba, donde no hay libertad de expresión. Debe haber pluralismo.
¿Cómo se debe obrar ante las agresiones que sufren los periodistas por parte de los movimientos sociales? Es una obligación del Estado garantizar el ejercicio de la libertad de expresión, además de la abstención de la emisión de mensajes que conduzcan a la violencia contra los periodistas por parte de los gobiernos. Por otra parte, habría que investigar y sancionar las violaciones a la libertad de expresión, a la integridad física, además de hacer campañas de concienciación sobre la importancia de los medios y periodistas.
Es una obligación del Estado garantizar la libertad de expresión, además de la abstención de mensajes que conduzcan a la violencia.