La inflación aún incipiente Las tareas a cumplirse en los meses siguientes serán recoger parte del circulante, sin causar contracción, pero en ningún caso apreciar más la moneda, porque resultaría contraproducente. La inflación es un fenómeno temido que puede controlarse...
La inflación actual es apenas incipiente, por consiguiente, fácilmente controlable, en caso de que el Banco Central y el Ministerio de Hacienda adopten los ajustes que sean necesarios y los ejecuten de la forma más prudente.
La devastadora experiencia de la hiperinflación de los años 80 dejó, como una de sus secuelas, una sensibilidad extrema respecto a la moneda. Esto debe inducir a todos a ser muy cuidadosos en tocar el tema de la inflación.
A comienzos de año, el Banco Central había estimado que la inflación del 2007 fluctuaría entre el 3 y el 5 por ciento. Según el informe del Instituto Nacional de Estadística (INE), al mes de junio llegó al 3,66%, en tanto que en igual mes del 2006 fue del 0,85%. Efectivamente, haciendo las comparaciones del caso, el índice inflacionario del primer semestre de este año fue el más alto (2,81%). Empero, la diferencia es reducida, de ahí que se puede decir que la inflación es todavía incipiente, pero, al mismo tiempo, es llamativa para que se actúe en el resto del año de acuerdo con la meta prevista o, por lo menos, acercarse a ella.
En lo que atañe a la inflación del 2006, el índice fue del 4,95% y no causó mayor alarma. De ahí que se calculó que este año podría ser hasta del 5%. Por tanto, en el caso que llegara a ser del 6% no resultaría tan crítica, pero sí exigiría que se adopten medidas urgentes, para que no siga creciendo en el 2008.
Algo que, además, corresponde rescatar es que en lo que va de este año la tasa inflacionaria ha tenido una tendencia a la baja, si se toma en cuenta el comportamiento de los últimos 12 meses. En el mes de marzo llegó al 7,19%, en abril al 6,76%, en mayo al 6,36%, pero en junio subió al 6,59%.
Por lo general, en todos los países, ricos y pobres, siempre hay amagos de inflación. Ocurre que no todo tiene que ver con los precios, sino también con el circulante que hay en el mercado, las tasas de interés y, en general, con el comportamiento del conjunto de la economía nacional, según la explicación de los expertos.
En el caso de Bolivia, se han dado por lo menos dos situaciones singulares en los tres últimos años. Los crecientes ingresos por las exportaciones elevaron el consumo, lo que es muy positivo, porque quiere decir que los bolivianos están teniendo una mayor capacidad de compra para mejorar sus condiciones de vida. De otro lado, el Banco Central puso en marcha un programa dirigido a "bolivianizar" la economía, esto es a reducir la dolarización, que había llegado casi al 95%. El objetivo se está consiguiendo, el 25% de ella ha sido ya "bolivianizada", lo que implica haber rescatado parte de la soberanía de la moneda nacional.
Los dos factores anotados han determinado que tenga que aumentarse el circulante monetario, hasta haber llegado a 9.400 millones de bolivianos, lo que implicó un aumento de cerca al 50%. Tales circunstancias influyeron para que se aprecie la moneda, lo que implicó disminuir el valor del dólar. En el 2006, el boliviano se revaluó en 5 centavos y en el primer semestre de este año en 10 centavos.
Las tareas a cumplirse en los meses siguientes serán recoger parte del circulante, sin causar contracción, pero en ningún caso apreciar más la moneda, porque resultaría contraproducente para las exportaciones y la producción. La inflación es un fenómeno temido que puede controlarse con medidas oportunas.