Los indígenas del oriente están decididos a llegar hasta Sucre para presionar ante la Asamblea Constituyente la aprobación de las autonomías indígenas, así esta determinación ponga en riesgo la vida y la salud de más de 60 niños que viajan en compañía de sus padres.
Catorce niños sufren de infecciones respiratorias agudas dadas las circunstancias en las que se desarrolla la marcha en medio de un temporal gélido que cubre casi la totalidad del territorio nacional. Los indígenas marchan desde Santa Cruz hasta la capital de la República sin provisiones, están sometidos a la solidaridad en cada una de sus paradas, no tienen ropa de abrigo y comen de ollas comunes. En esas condiciones, los niños se están alimentando y están durmiendo mal, y, por ende, son presas fáciles de enfermedades de la época como las infecciones virales.
El sacrificio al que están sometiendo a sus hijos los indígenas fue motivo de reclamo de parte del defensor del Pueblo, Waldo Albarracín, quien luego de denunciar que el Código Niña, Niño y Adolescente prohíbe la utilización de éstos en manifestaciones de carácter político, como la presente marcha, solicitó no exponerlos a situaciones que implican riesgo para su salud y seguridad.
Es probable que si un par de madres marcharían por necesidad con sus hijos bajo el argumento de que no tienen con quién dejarlos no resultaría extraño; sin embargo, en la marcha de los indígenas el fenómeno que se registra, no se sabe si por necesidad real o como medida política, existen más de 60 niños. Un número que llama la atención.
Las organizaciones de defensa de la niñez, el Defensor del Pueblo y las autoridades están en la obligación de observar esta utilización política y frenar la participación de las mujeres y de sus hijos en la movilización.