El país ha llegado a un momento muy difícil de su rol de proveedor de gas natural de la región. Los dos compromisos de venta de gas, a Brasil y Argentina, son ahora condiciones contractuales con cláusulas insalvables.
En efecto, el próximo año Bolivia debe entregar a Brasil 30 millones de metros cúbicos de gas por día y a Argentina 7,7 millones. Sin un contrato escrito, tiene la obligación, más dura todavía, de dar a los bolivianos seis millones de metros cúbicos.
La lista de estas cifras no sería digna de mención si no fuera que hay que sumarlas. Y recordar que la producción de gas en este momento es de 41 millones de metros cúbicos, mientras que la suma de estas obligaciones llega a 43,7 millones.
Es este déficit el que tiene nervioso al gobierno del presidente Evo Morales y obliga a sus ministros, e incluso al Vicepresidente, a hablar sobre las garantías que da el país a las empresas petroleras para que inviertan en el sector y produzcan, por favor, mayores volúmenes de gas.
Y aquí también hay un déficit. Lo que se hace para garantizar las condiciones para las inversiones es menos de lo que se dice.
En efecto, mientras el Vicepresidente dice que el Gobierno ofrece todas las garantías para que las empresas inviertan, el presidente Evo Morales no deja pasar oportunidad de hablar contra las transnacionales, y los funcionarios menores, junto con el Presidente, tampoco pierden ocasión de denunciar a las petroleras sobre presuntos delitos de contrabando de combustibles.
Quizá las denuncias aludan a hechos reales, a irregularidades cometidas por las empresas, pero en este momento el país depende de lo que ellas inviertan para sacar mayores volúmenes de gas de los yacimientos descubiertos a partir de 1991.
Si las petroleras no invierten ahora, es decir ahora mismo, alrededor de 1.000 millones de dólares, el próximo año el país no podrá entregar todo el gas que Brasil y Argentina necesitan, en volúmenes que figuran en contratos sin vuelta.
Hasta ahora, en efecto, Bolivia podía entregar a la Argentina 4,2 millones, porque así lo dice el contrato. Si el próximo año no entregara 7,7 millones, tendría que pagar por lo que no entregue, exactamente como reza la cláusula 12.4 del contrato. Es lo que en inglés se dice “delivery or pay”.
El compromiso con Argentina no dio, hasta ahora, ninguna oportunidad para que se apliquen estas cláusulas de hierro. El contrato con Brasil, en cambio, sí llegó a esos extremos. Durante varios años Bolivia estuvo cobrando por volúmenes de gas que no entregaba, porque se atenía a la condición contraria del contrato, conocida como “take or pay”. Si Brasil no compraba lo que se había comprometido, debía pagar. Y así lo hizo. Por lo tanto, no se podría alegar nada para dejar de pagar si se diera el caso de que no haya el suficiente gas para “deliver” todo lo comprometido.
Pero hay más. O falta más todavía. ¿Y los 8 millones de metros cúbicos que necesitará la Jindal Steel & Power en el Mutún, o los 20 millones adicionales que Bolivia se ha comprometido a enviar a Argentina a partir del 2009?
Los 1.500 millones de dólares que ofreció invertir PDVSA hace más de un año no han llegado. ¿Qué hacer? Habrá que hablar en serio con las petroleras. En serio y de prisa. De prisa absoluta.
*Humberto Vacaflor G. es periodista.
Mujeres arañando la tierra
El ajardinamiento de la ciudad de La Paz, del que hablamos hace unos días, al reconocer la feliz iniciativa del temerario —que esto es el significado del “sin miedo” que tiene como lema nuestro alcalde—
¿Inflación vs. biocombustibles?
El surgimiento de un brote inflacionario en Bolivia ha llevado a muchos a intentar explicaciones de la más diversa índole, unas con rigurosidad académica y otras bastante improvisadas.
La inflación de lenguas
Desde hace mucho tiempo que no se hablaba tanto sobre inflación. Si el río suena es porque piedras trae, dice un viejo dicho popular. Autoridades gubernamentales, economistas
La verdad sobre la inflación en Bolivia
En las últimas semanas muy pocas personas dejaron de opinar sobre un asunto muy delicado y sensible en nuestro país: la inflación. Algunos lo hicieron con bastante seriedad pero otros —la gran mayoría— sólo sembraron dudas
Obama y el sueño americano
Según las encuestas, hoy Hillary Clinton ganaría la nominación demócrata a Barak Obama por 37% a 23%, pero todavía queda mucho pan por rebanar...