900 películas al año con un movimiento de 1.700 millones de dólares son las cifras que han consolidado al cine de la India en una industria. Ahora, Hollywood pone la vista en este mercado.
Texto: Con datos de EFE/BBC/PTI/wikipedia Fotos: www.polyfilm.com
Ofrendas de leche a los pies de las imágenes de los protagonistas, rezos frente a los afiches publicitarios y multitudinarias misas y procesiones. Así vivieron los cinéfilos de la India los días previos al estreno, el 16 de junio, de la película Sivaji el jefe.
Con las entradas agotadas hasta mediados de este mes, la proyección de la cinta se realizó de forma simultánea en las 2.900 salas que se alzan en este país asiático, donde el cine es más que un simple entretenimiento: es el pasatiempo nacional por excelencia.
Sivaji el jefe forma parte de las 900 películas que en promedio se producen anualmente en la denominada Bollywood, la que debe su nombre a la unión de la palabra Bombay —el antiguo nombre de la ciudad Mumbai— con Hollywood, el centro de la industria fílmica de los Estados Unidos.
El término Bollywood se aplica a toda la industria cinematográfica de la India, la que incluye producciones en lenguas como tamil, telugu, bengalí, kanada y malayalam. Su influencia ha sobrepasado las fronteras de ese país y en la actualidad se hace sentir en Oriente Medio, África y el sur de Asia, donde también las películas indias disfrutan de un éxito taquillero.
Tan sólo en India, cada año se venden unos cuatro mil millones de entradas, las que sumadas a la venta y alquiler en el mundo de DVD, bandas sonoras y derechos de televisión, generaron 1.750 millones de dólares el 2006, según un estudio de Pricewaterhouse Coopers. Y si bien esas cifras no se comparan con el movimiento que produce Hollywood —unas 50 veces superior debido, entre otros, a una mejor distribución mundial—, Bollywood se está consolidando como la nueva meca del cine.
Tanto es así, que los grandes estudios norteamericanos han expresado su interés por participar en el enorme mercado que ofrece la India. Entre ellos se halla Walt Disney, que en junio firmó una alianza con los estudios Yash Raj Films para producir filmes de animación con las voces de las estrellas más destacadas de Bollywood.
Tres horas de entretenimiento
Las películas de Bollywood siguen un cliché más o menos predeterminado: la historia de un joven que encuentra a la mujer de su vida, vence a los malos y consigue que el orden social no se altere. A este cóctel se suman grandes escenografías características del pop occidental y las infaltables escenas musicales. Así, en cada película se incluyen cantos y danzas típicas.
Las primeras cintas, a comienzos del siglo XX, eran basadas en los mitos, leyendas, dioses y demonios tradicionales de la India. Y si bien estos elementos continúan formando parte de las películas, en la actualidad el objeto de adoración de los fanáticos indios es el varón héroe protagonista y la glamorosa estrella femenina.
Otro de los sellos que identifican a las producciones de Bollywood es el uso del doblaje de voz. Así, primero se graban las escenas y luego se doblan los diálogos, lo que facilita la posterior traducción a las más de 16 lenguas distintas que se hablan en este país. El precio promedio por entrada en una sala cinematográfica es de 125 rupias —unos tres dólares—, pero se pueden conseguir tarifas menos costosas según el teatro al que el espectador acceda.
Manish Gajjar, estudioso del fenómeno de Bollywood, asegura que el éxito del cine indio se debe a que “la mayor parte de la población que va al cine no tiene otra forma de entretenimiento debido a las malas condiciones de vida y a los bajos salarios. Las películas de Bollywood proveen un cine escapista para estos espectadores”.
Es por eso que el público espera recibir mucho contenido por cada rupia que paga. Las producciones de Bollywood suelen ser largas, con un promedio de tres horas de duración en las que se mezcla drama, romance y acción.
La música es tan importante que la banda sonora suele publicarse antes del estreno de la película con el fin de promoverla. Sin embargo, son los actores y actrices de las cintas los que son sujetos de culto por los fanáticos de este país.
Las vidas de Amitabh Bachchan, Raj Kapoor y Salman Khan, entre los varones, y Aishwarya Rai, Nargis y Rani Mukerji, entre las mujeres, forman parte de la charla cotidiana de los habitantes indios.
Así, la fama del actor Rajnikant, por ejemplo, levantó una ola de euforia antes del estreno de la película Sivaji el jefe, la producción más cara (cerca de un millón de dólares) de la historia de Bollywood.
Cientos de jóvenes se congregaron durante días en las colas de los cines realizando ofrendas como la de romper cocos para alejar de la película “las fuerzas del mal”.