Bolivia falla a la hora de definir en el exterior La selección mostró caras nuevas en la Copa América. Sánchez pide no hablar de “fracaso”. Al final, la verde quedó eliminada.
Juan Carlos Arce, de Bolivia (der.) pelea por el dominio del balón ante el peruano Alberto Rodríguez. Fue el 3 de julio cuando igualaron 2-2 y la selección quedó eliminada.
El 25 de junio de 1997, Bolivia ganó por última vez un partido de Copa América, en esa ocasión venció a México en La Paz por 3-1, marca que 10 años después no se puede romper en el torneo más antiguo del mundo y que quedó también ratificado en canchas venezolanas.
“En líneas generales, nuestra participación en la Copa no ha sido positiva, porque no nos clasificamos y quedamos décimos entre los 12 participantes”, así resumió la actuación boliviana el técnico Víctor Hugo Antelo.
En tanto, para el director técnico de la selección, Erwin Sánchez, que debutó como tal en Venezuela, hay mucho todavía por trabajar. “Sabemos que no se ha conseguido nada, pero se sigue hablando de ‘fracaso’ y esa no debería ser la palabra empleada para este nuevo grupo. Hay mucho trabajo por delante, un camino largo por recorrer”, dijo la pasada semana en La Paz.
Ese 3 de julio, cuando Bolivia igualó 2-2 con Perú, Sánchez dijo a EFE que su intención de “presentar una nueva Bolivia” durante el torneo fue exitosa, ya que “nadie” les goleó “ni pasó por encima”, en el grupo en el que se clasificaron a cuartos de final: Venezuela, Perú y Uruguay.
Sin embargo, para el ex campeón sudamericano en 1963 Arturo López, al equipo nacional “le faltó personalidad y muy tarde nos acordamos de atacar”.
La agencia AP tituló ese día: “Bolivia deja escapar de sus manos la clasificación” y la francesa AFP señaló: “Perú avanza a cuartos de final y hace añicos sueño boliviano en la Copa”.
Una de las premisas del equipo nacional en la Copa era la de buscar la base para las Eliminatorias al Mundial 2010. Al respecto, Sánchez indicó que la plantilla que jugó en Venezuela será esa base; “esto no quiere decir que sea un grupo cerrado, las puertas están abiertas a todos. Los jugadores que nosotros pensemos que son útiles para este grupo serán llamados en su momento”, precisó.
El ex DT de Bolívar Antelo dijo que “ésta es nuestra base, es lo que tenemos, no existe más”.
Bolivia demostró, tal cual pasó en las últimas tres ediciones, que falla ante el arco rival. “Se dependió mucho de (Jaime) Moreno, pero aun así no nos fue suficiente”, señaló el DT Eduardo Villegas. No obstante, Antelo cree que ahora se debe dar oportunidad a jóvenes como Nelson Sossa o Ricardo Pedriel.
En septiembre empezará el examen final, por ahora la renovada Bolivia debe aún madurar.
El jugador 12 llegó del cuartel a las gradas
La mañana en el cuartel Mariscal de Ayacucho de San Cristóbal empezó a las 5.30 cuando la corneta tocó para el “despierto” de los soldados y también para los cerca de 100 bolivianos, entre ellos una decena de periodistas, que viajaron para ver a la selección el 26 de junio.
Si bien luego nos aclararon que “los hermanos bolivianos pueden todavía dormir hasta las 7.00”, aquello fue imposible porque a tres metros se escuchaba el “vamos, vamos a trotar…vamos, vamos...” cantado de manera entusiasta por los conscriptos venezolanos.
La noche antes, la delegación nacional llegó en un avión militar hasta esa ciudad tras un viaje de cuatro horas desde Santa Cruz.
“Esto me recuerda a mi servicio militar”, dijo Esteban Alavi, un dirigente cruceño de los colonizadores que junto a otros representantes de movimientos sociales viajaron para ver a la verde.
Paceños, cruceños, tarijeños, etc., toda la diversidad estuvo representada en ese puñado de hinchas, muchos de los cuales nunca habían subido a un avión.
Luego del almuerzo en el comedor del cuartel y tras una pequeña siesta de media hora, el grupo salió a las 14.30 al estadio Pueblo Nuevo. “Si faltan como seis horas para el partido, ¿por qué nos adelantamos?”, fue la pregunta, y la respuesta, “existe una orden para ir temprano”.
Por la noche, las 40 mil personas en el Pueblo Nuevo explotaron de alegría cuando Ricardo Páez anotó el 2-1, pero el corazón se les partió cuando Juan Carlos Arce marcó el 2-2 final.
Los bolivianos se fundieron en un solo abrazo y la cueca “Viva mi patria Bolivia” hizo callar al joropo venezolano.