Un fuerte sismo que estremeció Japón ayer causó una leve fuga radiactiva en la planta nuclear de Kashiwazaki-Kariwa, una de las más grandes del mundo. El terremoto de 6,8 grados en la escala abierta de Richter también desencadenó un incendio en las instalaciones de la planta. “Hemos confirmado que el agua que contiene una ligera cantidad de material radiactivo se ha filtrado de las instalaciones”, explicó Shougo Fukuda, un portavoz de Tokyo Electric, la compañía que gestiona la central. “Pero se considera que la fuga es muy inferior a los niveles que podrían afectar al medio ambiente”, aseguró, y agregó que ningún empleado se ha visto expuesto a radiaciones. Una humareda negra cubrió durante varias horas el lugar hasta que las llamas fueron extinguidas. Hay siete muertos y 700 heridos. Kashiwazaki (Japón), AFP