Actriz, bailarina y cantante, varios personajes y artes en una sola figura que une la sensualidad con la sátira en el escenario.
Se acercaba la medianoche y el público paceño comenzó a aplaudir a manera de apresurar el inicio del espectáculo de Tra-la-la, café concert que festejaba sus 25 años. Esa impaciencia no parecía contagiar a los artistas, que en los camerinos esperaban listos la señal de producción.
Los caballeros de corbata gato conversaban, algunos acullicaban coca, mientras las mujeres retocaban su maquillaje o confirmaban el rubor en el espejo. Entre ese elenco está Vanessa Solares, cantante, bailarina y actriz del grupo Tra-la-la que llegó por la tarde desde Cochabamba para la presentación. El show va a comenzar, así que rápidamente se marca la cita con esta revista.
¿Cómo te subes a este mundo de la farándula, del teatro? Comenzó en mi colegio, se elegía una especialidad. Yo tomé Danza Contemporánea, mención Teatro. Al salir, tuve la oportunidad de actuar en Soñando hasta llegar, dirigida por Dennis Lacunza, y en el elenco había bastante gente de Tra-la-la. Fue aquí, en La Paz, hace cinco años. Justo necesitaban bailarinas, entonces me ofrecieron bailar jazz; yo nunca había hecho jazz, pero aprendí. Luego, la directora Cecilia Travesí me motivó a actuar y ahora hago de todo.
¿Por qué te inclinaste por el teatro? Es lo que más me gusta, me encanta personificar, crear nuevos personajes en mi cabeza, por eso me incliné por ese lado.
Los personajes que escenificas, además de cómicos, tienen un poco de sensualidad y belleza. ¿Esa imagen concuerda con la verdadera Vanessa? Sí, porque soy una chica bastante alegre, bromista, súper chistosa y todo eso es paralelo.
¿Pueden ir de la mano esa sensualidad y coquetería con la mofa al o del personaje? Hay momentos que te llevan a hacer algo cómico y no tienes que verte linda, pero hay otros en los que sí, como que tengo que bailar sexy y hacer cosas chistosas.
Comenzaste a los 18 años sobre las tablas... ¿Qué cambió en la actriz desde entonces hasta ahora? No sé. La sensación es la misma, te puedo asegurar. Hay nervios y mucha satisfacción, como al principio. Lo que más me llena es que al subir al escenario la gente aplaude el trabajo. Antes hacía danza contemporánea, ahora hago jazz y comedia.
¿Cuál es la fórmula para lograr que ese público se ría? Supongo que hay que ser muy entregado a lo que haces. Es importante no tener prejuicios ni vergüenza de nada, soltarte para dar lo que puedes, ser carismático y agradable.
¿Qué pasa cuando haces una broma y nadie se ríe? Es incómodo, además hay públicos diferentes, unos se ríen en un lado y en otros no, pero no pasa nada, estamos tranquilos.
Cuando hay en el guión una broma a una autoridad o personalidad y la persona está ahí, ¿qué sucede? Eso nos ha pasado miles de veces, pero nunca hemos tenido ningún problema, porque Tra la-la- se ha caracterizado por hacer crítica. Pero nunca se ha dañado a nadie, no es un show craso. Eso sí, siempre teníamos nervios al salir y que esa persona nos esté viendo. Por ejemplo, una vez yo hacía el personaje de María Renée Duchén y ella estaba ahí. Yo la imitaba porque siempre veía su informativo para sacar sus gestos y su voz... ¿qué habrá dicho?
¿Cuál fue el personaje que más te ha gustado encarnar? Me encantó hacer el de periodista, hicimos una sátira al “Telepuis”, perdón a Telepaís, a la prensa amarillista. Lo disfrutaba increíblemente. También hice de una señora que se llamaba Milena Galindo de la Vía, ella andaba enamorada del Evo.
¿Qué no te gustó? El primer número que hice al entrar a Tra-la-la; me sentía rara, pero era normal según mi directora, y cada vez iba mejorando.
La situación más difícil... Olvidarse algo, algún parlamento. Al principio, cuando estamos lanzando un show, los nervios son terribles y me olvidaba.
¿Cuál es tu ritual o el preámbulo para subir al escenario? Antes de subir siempre decimos todos un \'mierda, mierda\', que significa buena suerte y luego subimos ante el público.
¿Cómo es el trato con el grupo de trabajo? Es un grupo de familia increíble. Además es muy bueno, porque todos se colaboran y juntos vamos creciendo.
¿A quién admiras del elenco de Tra-la-la? A Guery Sandóval, porque es un excelente actor, y a Lelita, (Marianela Molina), que es actriz. A él lo conocí antes, cuando trabajé en un corto, fue increíble como director en el corte.
¿Y cómo es el famoso y querido Pocholo? Guery es increíble, es un excelente amigo, hace sus bromas y mueres de risa, es muy buena gente.
En lo cotidiano, ¿siempre ríes?, ¿bromeas? Sí, trato de ser súper alegre todo el tiempo, trato de llevar la vida simple, tranquila y feliz. Yo soy cariñosa, sensible, muy llorona, pero bien alegre y buena amiga.
¿Cómo enfrentas un problema, un mal rato? Trato de pensar en las cosas, ver qué es lo que está pasando y trato de no hundirme.
Y cuando tienes un problema personal y debes subir a las tablas... ¿Cómo encaras eso? Es increíble, porque el momento que subo al escenario, aunque esté con miles de cosas en mi cabeza, tal vez con malestares o algo, me olvido de todo, no cuenta nada más; siempre trato de salir de los problemas cuando entro al escenario.
Ustedes viajan a nivel nacional, ¿cuál es el público más fácil o más difícil? La Paz nos encanta, siempre nos recibe excelente, con mucho cariño y nos gusta volver. Cochabamba, a veces, se pone raro, parece difícil, siempre decimos: \'¿wa, qué pasa?, si son nuestro público, somos cochabambinos\'. Santa Cruz también nos recibe bien. Yo creo que la mayoría siempre nos recibe bien; hay también esos días.
¿Cuál es el mayor premio que has logrado en estos cinco años de trabajo? Hacer lo que me gusta, que es hacer reír, ese es mi mayor premio. Antes trabajé en un asilo en Cochabamba, con los Doctores de la Alegría, eso era súper interesante, porque ves cómo la risoterapia ayuda al cuerpo. Con ellos asistíamos donde los ancianitos, les hacíamos reír y nos consideraban de su familia.
Me comentabas que te gustan los animales... Tengo un gato hermoso, un chiguagüita y dos pastores alemanes, esos son mis bebés.
¿Cómo llevas tu relación de pareja?, porque la vida de un artista está llena de ensayos, presentaciones, viajes... No sé, yo creo que depende de la otra persona, de aceptarte como eres y lo que haces, además de apoyarte en todo sentido. Mi pareja es súper comprensiva, me ayuda en todo; se llama Diego Boulocq, es músico y estamos ocho años juntos.
¿Cómo te diviertes?, porque yo lo hago viendo a Tra-la-la... Yo lo hago cuando la gente se ríe. También en el show, además viajamos y eso divierte. Y en el tiempo que estoy en mi casa, disfruto un poco de la noche cochabambina, de estar con mi novio y tomar unos traguitos. mía
El perfil
Vanessa Solares Mariscal tiene 23 años y es cochabambina. Ella estudió en el colegio Instituto Eduardo Laredo de su ciudad natal, ahí fue donde egresó en Humanidades pero también en Danza Contemporánea mención Teatro.
Ahora, aunque viaja por el interior de Bolivia, estudia Ingeniería Comercial y es parte del elenco de Tra-la-la Show.
Es importante no tener prejuicios ni vergüenza de nada, soltarte para dar lo que puedes...
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