Los campesinos fueron a El Alto por la sede con el lema de Katari COMPROMISO • Las 20 provincias de La Paz enviaron a sus representantes, otros vinieron por sus propios medios. La defensa de la sede de gobierno unió a gente del área rural y a los citadinos.
CAMPESINOS •
La provincia Omasuyos estuvo representada por
los “ponchos rojos”.
En 1781, y a poco de morir, el líder indígena Túpac Katari dijo: “Volveré y seré millones”. Ayer, campesinos de las 20 provincias de La Paz y toda su diversidad llegaron con el mensaje de la “unidad” para apoyar el Cabildo.
A pie, en colectivo, en camiones o minibuses, cerca de “60 mil campesinos”, según el dirigente Max Flores, engrosaron la cadena humana que se desplegó en El Alto por la avenida Juan Pablo II, avenida 6 de Marzo y otros accesos más. “Una vez Katari nos dijo que volvería en millones, ésta es una muestra nomás”, manifestó Manuel Ticona, que se identificaba como Mallku ante los periodistas.
“Somos de la provincia Muñecas, de la cultura Mollo”, aseveró, por su lado, con orgullo, otro campesino que viajó durante 14 horas para llegar a La Paz.
Otros, como Manuela Uchuta Mamani, de 53 años, caminó cerca de cinco horas desde Jesús de Machaca. “Salimos a las cinco de la mañana y llegaremos hasta la Ceja”, dijo en la avenida Chacaltaya, vestida con una montera negra a paso apurado y con una bandera tricolor en la mano.
Si algunos partieron ayer temprano a La Paz, otros como Paulino Quispe, Mallku de la comunidad Chiviraya, arribaron el jueves por la noche a El Alto.
“Estamos aquí buscando a nuestros dirigentes para unirnos al Cabildo”, declaró el dirigente junto a una decena de compañeros. En algunos casos, como en el de Pucarani, llegaron sólo sus representantes, cerca de un centenar. Pero en otros, como en el de Omasuyos, aproximadamente ocho mil campesinos entre dirigentes y guardias estuvieron ayer no sólo para el Cabildo, sino también para ser los celosos guardianes del pedido de que no se mueva la sede de la ciudad paceña.
De otros poblados que están cerca de la urbe citadina, como Apaña, Palca, Camiraya y Uni, también se sumaron a la protesta para que no se traslade la sede.
Tal cual pasó en las jornadas de octubre del 2003, los campesinos llegaron ayer en medio de un bosque de banderas tricolores, la rojo y verde de La Paz y las wiphalas. “Janiwa apasipkaniti (no se lo van a llevar)”, sostuvo Carmelo Laura de la provincia Los Andes. El campesino caminó dos horas y media junto a sus compañeros para llegar hasta la Ceja.
Campesinos y alteños cumplieron ayer con la promesa que hizo Katari hace 226 años. Se movilizaron ya desde el día jueves y ayer formaron una hilera humana que superó el millón, aquel que prometió Katari.
“Seremos los guardianes”
“Nosotros vamos a ser los guardianes para que se respete el pedido de este Cabildo de toda La Paz”, dijo enfático Valentín Miranda, miembro de los “ponchos rojos” que llegaron desde la provincia Omasuyos.
Salieron desde sus poblaciones a las cinco de la mañana y en la avenida Juan Pablo II se organizaron como verdaderos soldados para luego resguardar el palco, donde aproximadamente a las 12.30 expulsaron de la testera a algunos dirigentes políticos que quisieron aprovechar la reunión. “La sede no se debe mover”, precisó Miranda, que representó a la Subcentral Paxsini Grande. Como él, que también procede de la combativa población de Achacachi, Francisco Condori, de 62 años, alertó: “Estaremos atentos a que se escuche este pedido de La Paz”. Los “ponchos rojos” no llevaron ayer máusers, pero sí estuvieron como un solo hombre en el Cabildo.
Historias
No daremos ni un paso atrás JOSEFINA LAIME, Jiliri Mallku de Taika Ayllu Calla Arriba.
Con una montera de color negro en la cabeza, un colorido aguayo en la espalda, una manta color tierra y una pollera roja, pero visiblemente cansada, así llegó la dirigente campesina Josefina Laime hasta la avenida Juan Pablo II para sumarse al Cabildo. Junto a un centenar de mujeres caminó cinco horas y pese a ello apuró su paso para llegar a la Ceja. “A eso hemos venido, a que la sede no se mueva, no daremos ni un paso atrás; todos estamos unidos desde el campo hasta la ciudad”, dijo la dirigente campesina y luego remató en aymara “janiw umjaskanitji (no se moverá)”.
La Suprema debe venirse a El Alto Remigio Condori, Federación Comunidades Agrarias.
Ante el pedido sucrense de que la sede de gobierno se traslade a la capital, los campesinos ahora solicitan al Estado que la Corte Suprema de Justicia se establezca en El Alto. “Esta ciudad siempre luchó y es la vanguardia del cambio en el país. Por eso creemos que la Suprema debe venirse aquí”, dijo enfático ayer el dirigente Remigio Condori quien junto a cerca de dos centenares de campesinos llegaron hasta la avenida Juan Pablo II para sumarse al Cabildo. “La Paz siempre se mostró unida. Antes lo hizo con Zárate Willka y ahora también lo hará”.
No lograrán que nos dividamos Luis Arratia MENDOZA, dirigente de Pucarani.
A las 9.00, Luis Arratia Mendoza arribó a la Ceja de El Alto desde Pucarani, junto a otros Mallkus representantes de 210 comunidades. “Somos más de mil compañeros que hemos llegado”, dijo y añadió que “nuestra gente es mucho más, pero nosotros estamos aquí”. Con un poncho color rojo, un lluch\'u y sombrero negro, indicó: “Que se dejen de molestar esas personas que nos quieren dividir, porque no lo lograrán. Seguro que esa gente oligarca pretende que nos confrontemos, no lo conseguirán, más bien ahora deben reflexionar”.