Bolivia es, y no cabe la menor duda, un país de extraordinaria belleza natural. Cuenta con más de tres pisos ecológicos, es megadiverso en flora y fauna al grado de figurar entre los 15 países del mundo más ricos en recursos naturales renovables, y posee sitios únicos en el planeta.
Esta belleza y riqueza sin par ha sido reconocida por revistas como la británica Rough Rides que en una de sus últimas ediciones consideró al Salar de Uyuni como una maravilla del mundo. Así también el National Geographic en varias de sus ediciones estableció varios parajes bolivianos como únicos o la fundación New7wonders, encargada de realizar la selección de los lugares más maravillosos del mundo para reconocerlos, también estableció que el Salar de Uyuni tiene tal categoría.
En ese contexto, los bolivianos tienen en el territorio otros recursos naturales igualmente bellos y únicos. En ese rango se halla, como han reconocido las autoridades de Bolivia y Perú, el Lago Titicaca, fuente de agua que es compartida por ambos países. El Titicaca se halla a más de 3.600 metros sobre el nivel del mar, tiene una profundidad aproximada de 365 metros y es considerado el lago navegable más alto del mundo. Si se cree que los reconocimientos mundiales no son importantes se equivocan.
El solo hecho de que revistas de corte mundial y con autoridad en la materia establezcan como maravilla mundial a, por ejemplo, el Taj Mahal en la India representa para el turismo ingresos millonarios. Por ello, es para felicitar la iniciativa de las autoridades municipales de Bolivia y Perú que comparten la soberanía sobre el Titicaca de proponer a los gobiernos de ambos países hacer esfuerzos por conservar la pureza del espejo de agua e impulsar aquel recurso para convertirlo en maravilla mundial.