La autonomía, cualquiera sea la forma que adquiera, departamental, municipal, provincial o indígena es un proceso irreversible. ¿Yaaaa, acaso? No lactes cuate. Pero, hermanito, pa\' que te voy a mentir si te puedo decir la verdad. Algunas de las competencias que ahora están a cargo del Poder Ejecutivo y Legislativo y que están centralizadas en La Paz serán transferidas a las regiones en el marco de la descentralización en curso. Parte de los recursos financieros se irán poco a poco a los gobiernos locales. Este es el nuevo modelo territorial en construcción. La sede no se mueve, pero el aparato estatal se ha movido y lo seguirá haciéndolo, probablemente a una mayor velocidad, después de la Asamblea Constituyente.
El poder político también seguirá consolidándose en un nuevo cuerpo territorial, por eso ahora ya elegimos a alcaldes y prefectos. Uy caray, qué grave che. ¿Y ahora? No te rayes brother, este es el traslado parcial del poder económico y político con anestesia y que puede tomar por lo menos 10 años.
El traslado de la sede a Sucre de inmediato sería como sacar todas muelas sin anestesia y obviamente es el camino menos recomendable. En el Cabildo del viernes, casi dos millones de paceños se opusieron vehementemente a esta opción.
Uta che, joven columnista, usted me esta haciendo k\'isar, capaz que nos quedemos con una mano adelante y otra atrás. Sereno, moreno, más bien. La Paz, con todos estos cambios, está frente al desafío de pensar el desarrollo de Bolivia a partir de sus necesidades como región y reinventar su poder político con la construcción de un gobierno local fuerte, que siga cobijando al Poder Ejecutivo y Legislativo pero que no dependa económicamente de él.
En el pasado, el modelo centralista de desarrollo establecía una arquitectura institucional y política donde una región lideraba al resto. Potosí en su momento y después La Paz fueron las locomotoras del crecimiento económico que jalaron el resto de vagones regionales y del centro del poder político.
Con el desarrollo rápido de Santa Cruz y el descubrimiento de enormes reservas de gas natural en Tarija, cambió el mapa productivo. Otros departamentos también buscan una nueva identidad productiva. La reorganización territorial del poder también está en disputa. Dado este nuevo contexto económico y político, la imagen de la locomotora ya no es pertinente para analizar la realidad boliviana. El proceso autonómico coloca a La Paz y los otros departamentos en el desafío de pensar Bolivia como una red de actores regionales, con diferente poder económico y no como un tren que es jalado por alguna región. Impulsa a construir el desarrollo pensando en redes políticas y económicas que se complementan.
Pensar en el nuevo modelo de desarrollo territorial y económico como una red de actores territoriales implica revalorizar la conexión y la integración. Cuanto más integrados están los nodos (regiones) de una red, el valor productivo de ésta crece exponencialmente. Uta, che, quiere decir que tenemos que ser las kusi-kusis o arañas.
Además, ¿acaso somos unos tribilines? Existen varios sectores económicos con potencial en el departamento de La Paz. Minería, madera, turismo, textiles y agropecuaria son las actividades más promisorias. El aprovechamiento de estas oportunidades depende de una construcción de un proyecto político de base regional, pero sin descuidar la visión nacional.
En el sector minero se pueden desarrollar cuencas auríferas y fajas polimetálicas y estañíferas. El departamento de La Paz es y seguirá siendo una región minera, especialmente ahora que existe un mercado externo favorable.
El sector turismo también abre grandes opciones. Regiones como el Madidi, Apolobamba, la Cordillera Real, el lago Titicaca y los Yungas aún no han desarrollado todo su potencial. Ninguna región tiene tanta diversidad. Este sector es un gran generador de empleo.
Otra ventana de oportunidad para el departamento de La Paz está en la madera, manufacturas y joyas. La Paz tiene el 14 por ciento del potencial de madera, especialmente en el norte. El departamento paceño es el principal centro textilero del país, concentra el 35% del parque industrial. En la ciudad de El Alto, por ejemplo, se está generando uno de los primeros distritos industriales de Bolivia. Las exportaciones de manufacturas gene-
ran muchos empleos. El éxito de la exportación de joyería tiene explicaciones parecidas. La Paz es el principal centro de manufacturas de joyas del país, que comenzó como maquila y se pasó al diseño y la elaboración de joyería desde El Alto.
En agropecuaria hay potenciales importantes en camélidos, en bovinos de leche y en frutas tropicales. En términos de logística, el departamento de La Paz es una región importante de vertebración caminera. Por esta región pasa el corredor al norte y al sur. Es decir, sin el departamento de La Paz no hay proceso de integración nacional. Además, a través de La Paz, Bolivia se conecta con los principales puertos de Chile y Perú. Esta es una vocación y ventaja muy importante, especialmente para abrir los mercados de Asia, vía el Pacífico.
La Paz también tiene un potencial hidrocarburífero, especialmente al norte, que aún no fue explorado. Aquí se presenta otro gran desafío para el departamento. La exploración de la hidroelectricidad es otra ventana de oportunidad.
En suma, en la opinión de los paceños, la sede del poder no se moverá, pero debemos decir que el aparato estatal seguirá descentralizándose. El proceso autonómico es el traslado homeopático de funciones y recursos del viejo Estado. El desafío para La Paz es desarrollar su gran potencial económico y social apostando a la revolución local. Su gran fuerza está en la capacidad de movilización, en su capital social. Casi dos millones de ciudadanos han hecho historia y esperan mejores días para el departamento y para Bolivia.
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