Durante las últimas semanas, estas páginas han sido escenario de un debate arduo sobre el carácter mayoritario o minoritario de la población indígena en Bolivia. Uno de los insumos para el debate es la información sobre identidad étnica publicada en el estudio ´Auditoría de la democracia: Informe Bolivia 2006´, dirigido por el profesor Mitchell Seligson, y en el cual soy coautor y responsable del capítulo sobre identidad. La nota titulada ´Miserable estudio sobre identidad´, firmada por Félix Patzi y publicada el 16 de julio, es una de las últimas intervenciones en este debate, y merece algunas aclaraciones.
La ´Auditoría…´ es un estudio que se realiza en más de 20 países de América y está a cargo del Proyecto de Opinión Pública de América Latina de la Universidad de Vanderbilt. El estudio está basado en encuestas elaboradas con un alto rigor científico, mostrando tendencias y cambios en las actitudes, valores y percepciones de los ciudadanos. Más que un ´estudio sobre identidad´, la ´Auditoría…´ es un estudio sistemático de distintos aspectos de la cultura política boliviana.
Uno de los hallazgos más relevantes de la ´Auditoría…´ en relación a la identidad es que los resultados son extremadamente sensibles a la forma en que se plantea la pregunta. Cuando se usa la pregunta del Censo. (¿Se considera perteneciente a alguno de los siguientes pueblos originarios o indígenas?) en la que se ofrece como respuestas posibles una lista de pueblos, además de la categoría ninguno, 71% de los bolivianos se identifican como indígenas. Esta proporción es aún más alta que el 62% consignado por el INE en el Censo del 2001. En cambio, cuando en la misma encuesta se pregunta, ¿se considera usted una persona de raza blanca, chola, mestiza, indígena, negra u originaria?, casi 65% de los bolivianos se siente ´mestizo´, mientras que los indígenas y originarios apenas suman el 20%. La ´Auditoría…´ reporta claramente los dos resultados, pero el uso que se le ha dado no ha sido siempre tan ecuánime; algunos autores y comentaristas han resaltado la cifra que les resulta más útil a sus intereses en el complicado juego de la política de la identidad en Bolivia.
Otro hallazgo importante es que la identidad étnica no es necesariamente estable a través del tiempo. El contexto sociopolítico hace que determinadas categorías sean más atractivas para la gente en un momento particular. En el caso boliviano, son proporcionalmente cada vez menos los ciudadanos que se identifican como ´blancos´ y cada vez más quienes se identifican como ´indígenas´ o como ´originarios´. Esto confirma que la identidad étnica es una construcción social, y echa por los suelos las pretensiones esencialistas de quienes quieren ver la sociedad reducida a ´blancos´, ´negros´, ´indígenas´ y ´mestizos´.
Patzi, por su parte, propone que para entender la identidad en Bolivia no basta con la autoidentificación, sino que es necesario considerar cuatro conceptos: La ´autoperpetuación biológica´ (que, a mi manera de pensar, muestra una concepción de identidad claramente racial), los contenidos culturales, la autodefinición y la heterodefinición. Luego de exponer estas ideas, sin más, Patzi saca como conclusión que ´se puede afirmar que Bolivia no es un país de mestizos, sino más bien el 85% es indígena´. Sería útil conocer las fuentes y la metodología que se emplean para obtener esta cifra, si es que se espera que sea tomada en serio.
El debate actual sobre mayoría o minoría indígena en Bolivia es claramente más que una discusión metodológica o conceptual sobre la definición de categorías étnicas. Detrás está la pugna por la legitimidad en la definición de un proyecto nacional en este crucial momento en que se elabora una nueva Constitución para el país. Pero el hecho que la identidad étnica se convierta en escenario privilegiado de la política, implica dejar de prestar atención a otros mecanismos que, como el género, o la clase social, son responsables de profundas diferencias e injusticias en la sociedad boliviana. En otras palabras, el debate olvida que los ciudadanos son más que su pertenencia étnica.
*Daniel Moreno M. es coautor y responsable del capítulo sobre identidad del estudio ´Auditoría de la democracia: Informe Bolivia 2006´, dirigido por el profesor Mitchell Seligson.
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