Creado como un sistema de educación extraescolar para jóvenes, el escultismo se convirtió en una forma de vida modelo.
Texto: Jorge Soruco • Fotos: Miguel Carrasco/ Movimiento Scout
Dos ex presidentes bolivianos, un dirigente sindical, un alcalde paceño y, en el mundo, al menos dos reyes fueron parte de las filas del movimiento juvenil más famoso del siglo XX, el escultismo. Este mes, los scouts del mundo están de fiesta: cumplen 100 años de existencia.
“Por mi honor prometo hacer cuanto de mí dependa para cumplir mis deberes con Dios, la Patria y el hogar, ayudar al prójimo en toda situación y cumplir fielmente con la Ley Scout”, reza la Promesa Scout, el compromiso central del escultismo mundial y por el cual se mide el progreso de los miles de muchachos y muchachas que conforman las organizaciones de jóvenes exploradores del mundo.
La imagen de los jóvenes exploradores ha sido muy vista en los medios de comunicación, algunas veces como un ejemplo a seguir y otras como una burla.
Para algunos, un scout no es más que un “ñoño”, un férreo y aburrido seguidor de las normas, según la jerga juvenil. Está también la imagen de una persona que participa en actividades al aire libre como campamentos y excursiones. No falta quien ve al movimiento como una manera de mantener ocupado al niño.
“Es todo eso y más”, replica riendo Daniel Nisttahuz, un scout con 15 años de experiencia en el movimiento y que ahora es uno de los dirigentes responsables de los exploradores paceños. “Al principio es sólo una forma más de entretenerte, un lugar donde los chicos que no entran dentro del molde común pueden encontrar nuevos amigos. Pero, con el tiempo se convierte en una vocación de servicio, en una forma de vida regulada por la Ley Scout escrita por Banden-Powell, el fundador”.
La Ley Scout es un compilado de 10 normas morales que indican el comportamiento adecuado que el explorador debe cumplir, de tal manera que se autoperfeccione y se convierta en un ser humano íntegro, honrado, trabajador y en un ejemplo para sus compatriotas, todo de acuerdo con la visión de juventud que tuvo sir Robert Stephenson Smith Baden-Powell.
Como resultado de sus experiencias en la Guerra de los Boer en el siglo XIX, Banden-Powell escribió Ayuda para el Escultismo (Aids to Scouting), un manual que recuperaba sus experiencias militares en la educación y entrenamiento de los jóvenes.
Este libro determinó las bases del escultismo actual, definiendo al movimiento como una actividad que busca el desarrollo físico, espiritual y mental de los jóvenes para que éstos puedan desarrollar un papel constructivo en la sociedad, con énfasis en actividades al aire libre y el trabajo comunitario.
El 27 de julio de 1907, el antiguo militar organizó un campamento con 21 muchachos de varias clases socioeconómicas de Inglaterra en la isla de Brownsea, poniendo a la práctica estos ideales y conformando la primera patrulla scout.
Para fomentar el espíritu de trabajo en equipos, Banden-Powell determinó que los scouts se organizaran en patrullas. Éstas, formadas por varios jóvenes eligen su nombre de grupo y su líder.
Nisttahuz considera que esta forma de organización es otra de las características principales de los scouts. “Con la expansión del movimiento en el mundo, los exploradores nos convertimos en una gran hermandad internacional que mira más allá de las diferencias culturales, raciales, religiosas, nacionales y políticas”.
Para fortalecer aún más los lazos entre los grupos y patrullas del mundo, cada año se realizan encuentros internacionales llamados Jamboree, un evento en el cual los scouts se reúnen para compartir experiencias. Banden-Powell eligió este vocablo africano porque significa “encuentro de tribus”.
Compromiso y trabajo
Una de las razones del éxito de las patrullas de exploradores es el interés de sus miembros en proyectos de desarrollo, los cuales buscan beneficiar de alguna manera a la sociedad donde están.
“En Bolivia, los scouts siempre han trabajado en algo útil. Por ejemplo, en los últimos 50 años hemos sido responsables de plantar árboles en los bosquecillos que rodean las laderas de la ciudad de La Paz”, recuerda con orgullo Ericko Loza, un dirigente scout que ya cuenta con más de 40 años de experiencia en su forja de servicios.
También fueron responsables de mantener y trabajar en lo que ahora es el cerro Laikakota. Este espacio les fue entregado a los exploradores en 1965, después del golpe de Barrientos, por el alcalde paceño y antiguo miembro de las brigadas scouts, Escóbar Uría.
Del mismo modo, el jardín botánico ubicado en Miraflores Sur fue, en parte, resultado de los esfuerzos de los escultistas paceños que solían acampar en esa zona.
La previsión de medicamentos de rehidratación oral a personas con problemas de diarrea es uno de los proyectos actuales de más importancia que emprenden los miembros de patrullas bolivianas.
Por otro lado, como parte de las actividades organizadas a nivel regional para celebrar el centenario de la creación del movimiento escultista en el mundo, las patrullas y brigadas nacionales están preparando la publicación de un manual scout en aymara y se prevé que el próximo año se dictarán cursos para guías en este idioma.
Para Loza esto es algo que faltaba en el escultismo nacional, pese a que “Bolivia tiene una gran tradición en la formación de scouts, algunos de los cuales llegaron a ser figuras muy importantes en el país, como los presidentes Hernán Siles Suazo, Víctor Paz Estenssoro y el dirigente Juan Lechín”.
Escultismo en Bolivia
Loza cuenta que “fue en el Instituto Americano donde se formó el primer grupo scout del país. Los profesores metodistas de dicha escuela viajaron ese año a Chile, donde participaron en una conferencia dictada por el mismo Banden-Powell acerca del escultismo”.
El antiguo militar británico impresionó a los educadores, quienes decidieron implementar el método de los “boy scouts” en la institución donde trabajaban.
“Fue todo un éxito”, sentencia Loza. “Rápidamente el número de exploradores comenzaron a participar de las en ese entonces llamadas brigadas juveniles”.
Al año siguiente, 1911, Tarija también presenció la aparición de brigadas de exploradores. En 1913, el colegio Junín de Sucre ya contaba con su propio grupo.
Para 1915, el profesor Hugo Montes organizó las patrullas en el colegio Ayacucho y en el Bolívar, creando la Brigada Max Paredes.
Aunque, al principio, todos los grupos estaban constituidos exclusivamente por varones, poco a poco las mujeres comenzaron a integrarse al movimiento.
A diferencia de otros países, que tienen dos organizaciones separadas para trabajar con ambos sexos, en Bolivia la organización decantó por el sistema mixto. Pero, también se formaron grupos de Guías, que se crearon para formar patrullas exclusivas de mujeres.
Actualmente, el movimiento boliviano acoge a cerca de 5.000 exploradores registrados en todo el país. El número crece de mes a mes y se espera que pronto se llegue a los 10.000 miembros.
De éstos, 66 patrulleros fueron elegidos para participar de las celebraciones del Centenario del Movimiento en Inglaterra.
Para festejar el acontecimiento, la Organización Mundial del Movimiento Scout, (WOSM, por sus siglas en inglés) organiza un Jamboree en Londres, en el cual grupos de escultismo de todos los rincones del mundo renovarán la promesa scout y su compromiso con la idea de Banden-Powell.
El encuentro durará 14 días en los cuales alrededor de 30.000 scouts mostrarán a sus hermanos exploradores las características principales de sus países de origen: comidas típicas, vestimentas, costumbres y danzas folklóricas.
Aunque esto no es nada nuevo, Daniel explica que en “las etapas de todos los Jamboree los exploradores intercambiamos insignias, pañoletas, stickers y otros recuerdos, además de conocer acerca de la religión que profesan los otros participantes de los encuentros”.
Pero no sólo es la diversión con gente nueva la que caracteriza a este encuentro entre tribus. Para quienes están interesados en profundizar aún más su vocación scout se dictarán cursos para guías, charlas sobre actividades del escultismo y sobre la historia del movimiento y su fundador.
Siguiendo los principios implantados por Banden-Powell, los exploradores harán caminatas en diferentes lugares de la capital británica, campamentos y competencias deportivas. Durante estos instantes los dirigentes más experimentados dictarán clases prácticas de nudos, supervivencia y otros temas necesarios para la vida de un escultista dedicado.
Todo esto servirá de anticipo del 1 de agosto, Día del Amanecer Scout. En la madrugada de ese miércoles, más de 20 millones de scouts, nuevos y viejos, se reunirán en sitios predeterminados en los 216 países y territorios donde el legado de Banden-Powell hizo raíces para renovar la promesa scout que hiciera su fundador, todo con vistas a un segundo siglo de vida del escultismo.
Los exploradores bolivianos se reunirán al amanecer en la plaza Murillo de La Paz, donde confirmarán su adhesión al ideal scout.
Una vez renovado aquel compromiso, los exploradores se reunirán con el presidente Evo Morales en el Palacio de Gobierno.
Finalmente, al mediodía de ese 1 de agosto, en la plaza Banden-Powell de Miraflores, los antiguos scouts también reafirmarán la promesa demostrando que están “¡Siempre listos!”.
Kipling
Banden-Powell buscó varias formas de atraer el interés de los scouts más pequeños, además de poder enseñar los preceptos que componían su filosofía de manera simple y atractiva. Las encontró en un libro de relatos cortos donde la teología, la moral y la aventura se mezclaban de manera armónica: El libro de las tierras vírgenes del escritor británico Rudyard Kipling.
Los personajes animales de los cuentos se convirtieron en los instrumentos mediante los cuales Banden-Powell estructuró las patrullas de los Lobatos, de niños entre los siete y once años de edad. Cada una de la patrullas —denominadas manadas— toma el nombre de alguna criatura retratada en la obra literaria, mientras que los dirigentes adoptaron los nombres de algunos personajes principales. La Pantera Baguera, el Oso Baloo, el Lobo Akeela se convirtieron en modelos a seguir, mientras que los monos y el temible Shere Kann en parábolas de los defectos que debían eliminarse.
El primer scout
El teniente general Sir Robert Stephenson Smith Baden-Powell Lord of Gilwell (BP) nació en Paddington, Inglaterra, el 22 de febrero de 1857. Se unió al ejército británico desde muy joven, lo que le permitió recorrer los varios países que componían el Imperio Británico de la reina Victoria, sobre todo India y África del Sur. El militar se vio envuelto en las escaramuzas contra las huestes del cacique Shaka Zulu y, posteriormente, en la Guerra de los Bóer (1899 - 1902).
En el sitio a Mafeking, Banden-Powell entrenó a muchachos del lugar para que ayuden en la defensa de la plaza. De este acontecimiento obtuvo la idea para escribir “Ayuda a la Exploración”, que sirvió de base para la creación de la primera patrulla escultista, en 1907.
A pocos años de su creación, los scouts atrajeron la atención del resto del mundo. En 1910, se creó el grupo de Las Guías Exploradoras, sólo para mujeres.
Junto con su esposa, Olave Saint Clair Soames, Robert estructuró el movimiento scouts y los promocionó alrededor del planeta. Fue condecorado como caballero por sus servicios a la corona y murió en 1941. Su tumba se encuentra en Nigeria y su legado perdura.
Uniforme
cuentas de madera Es el primer símbolo de la autoridad de los dirigentes scouts. Fue una especie de recompensa que Banden-Powell entregó a los primeros exploradores que pasaron un curso de jefe scouts que él organizó. Las cuentas eran parte de un collar que recibió como regalo de un jefe guerrero de una tribu del África.
El Nudo. Representa el lazo que une a todos los que forman parte del escultismo. Al principio este nudo estaba formado con una cuerda cualquiera y servía para asegurar la pañoleta. Con el tiempo fue cambiándose el material y algunos grupos le agregaron algunos símbolos propios.
La Pañoleta. Es el símbolo por excelencia de los scouts. Cada grupo tiene sus propios colores y materiales. Su origen está, como el resto del uniforme, en la ropa de los soldados británicos de la época victoriana. También sirve para indicar el rango del explorador que la porta en su cuello.