El modisto italiano festejó durante tres días el aniversario de su casa de moda. A los 75 años asegura que “no sabe hacer otra cosa que no sea diseñar ropa” y que no piensa jubilarse.
Texto: Con datos de AFP, EFE, Hola.com y El País de España • Fotos: AFP
Hace 17 años que sus desfiles no recorrían las pasarelas italianas. Fue para celebrar sus 45 años en la moda que el diseñador Valentino retornó a la capital italiana, Roma.
Tres días de festejo, del 6 al 8 de julio, incluyeron una gran recepción, cientos de invitados, 300 diseños en una exposición retros- pectiva, la presentación de un nuevo perfume y la colección de alta costura para otoño-invierno.
A pesar de sus 75 años, Valentino Garavani descartó que vaya a jubilarse y aseguró que “no sabe hacer otra cosa que no sea diseñar ropa”. El famoso modisto abandonó su Italia natal en 1950 y se fue a París, donde trabajó en los talleres de Guy Laroche y Jean Desses. Ahí aprendió el oficio y, en 1959, regresó a Roma para abrir su primera tienda.
Vistiendo a los famosos
En la década de los 60 se convirtió en uno de los diseñadores preferidos de la \'jet set\', cuando Jackie Kennedy escogió uno de sus diseños para casarse con el magnate griego Aristóteles Onassis.
En un derroche de creatividad, Valentino le confeccionó un vestido mini de color ámbar y en seda georgette, cuya imagen dio la vuelta al mundo, encumbrando su talento. Desde entonces acudieron a su taller nombres como el de Farah Diba, Audrey Hepburn, Nancy Reagan y Liz Taylor, entre otros.
En resumen, Valentino recibió todos los premios importantes que puede recibir un modisto.
El desfile de celebración, realizado el 7 de julio, tuvo lugar en una basílica del siglo XII cercana al Vaticano. En su colección Otoño-Invierno 2007-2008, Valentino quiso mostrar los símbolos de La dolce vita italiana: la ópera, los vestidos glamurosos y el helado italiano.
Trajes con faldas adornadas con encajes se proponen para el día, mientras elegantes y sugerentes vestidos de color negro, blancos y rojos se lucen por la noche. Las pieles y plumas se dejan ver de forma tentadora en las cinturas y en los hombros, aportando movimiento y armonía a cada diseño.
El evento atrajo a colegas suyos como Giorgio Armani, Karl Lagerfeld y Donatella Versace, estrellas del celuloide como Uma Thurman y Sarah Jessica Parker, y hasta modelos top de la talla de Claudia Schiffer y Elle McPherson.
Tras el desfile hubo una cena de gala en el Templo de Venus, en la Villa Borghese de Roma y hasta allí se acercaron la princesa Carolina de Mónaco, Mick Jagger, Sienna Millar y Liz Hurley, entre otros. Las mesas lucieron manteles de hilo de flandes, cubertería de plata; había 15.000 flores, 200 camareros y 30 cocineros. Los invitados presenciaron un espectáculo de danza y fuegos artificiales llamado El nacimiento de Venus. El ambiente tenía al Coliseo como fondo.
El pueblo de Voghera, situado al sur de Milán (Italia), vio nacer a Valentino Garavani el 11 de mayo de 1932. Hoy, el imperio Valentino se extiende desde Nueva York hasta Moscú. Su socio y compañero de negocios, el arquitecto italiano Giancarlo Giammetti, fue uno de los pilares que impulsó a esta gran empresa en todo el mundo.
Celebración en grande
El primer día de festejo, el estilista italiano inauguró una retrospectiva de sus creaciones. Unos 300 vestidos diseñados por el modisto, en su mayoría trajes de noche, llenaron el museo de Ara Pacis (“el altar de la paz”) construido en el siglo I por orden del emperador romano Augusto. Ahí, en honor al monarca, un altar antiguo es acogido por una cámara de vidrio concebida por el arquitecto estadounidense Richard Meier. Alrededor, decenas de maniquíes levantan los brazos hacia el cielo vestidos de trajes “rojo Valentino”, el color fetiche del diseñador, presente en todas sus colecciones. “Estos 45 años han transcurrido en medio de la gran alegría de crear vestidos y me doy cuenta de que todos se pueden llevar hoy”, expresó Valentino.
El domingo 8 de julio, el modisto cerró los tres días de festejo con la presentación de un nuevo perfume llamado Rock and Rose. Así, las sorpresas del imperio Valentino aún tienen aliento para largo.