Ni el corte del paso vehicular en Obrajes ni el adelanto de los actos cívicos paceños impidieron que la tradicional celebración de la Fiesta Nacional de Francia, en la residencia de su embajador, se celebre con una nutrida concurrencia que disfrutó de música y comida preparada para el mediodía.
Al ingresar, una cartilla con las letras de los himnos nacionales del país europeo y Bolivia invitó a su interpretación. A continuación hubo un discurso del embajador de Francia en Bolivia, Alain Fouquet, en el que se destacaron los logros de este año en el campo de la cooperación
binacional.
Luego tomó la palabra el canciller de la República de Bolivia, David Choquehuanca, quien equiparó los ideales de la revolución francesa con los de la lucha social que se ha vivido en este país andino.
Como también es habitual, el evento tuvo una variedad variopinta de asistentes, con autoridades gubernamentales y municipales hasta figuras reconocidas del espectro social, político, económico y cultural.
También asistieron alumnos de último curso del colegio Franco Boliviano y ciudadanos franceses. Los atuendos variaron desde elegantes sombreros y vestidos para el día hasta desenfadados jeans y chompas.
Largas filas se formaron en torno a la comida principal que tuvo el toque boliviano con quinua, mientras similares colas se armaban alrededor de las mesas de bebidas, quesos, crepés y postres. Llegado el momento de comer bajo el sol, el césped y las gradas también sirvieron a los asistentes que disfrutaron de las melodías de la Banda Municipal Eduardo Caba y Música de Maestros.