El fiscal que intervino en el operativo a la mina Lipichi, Miguel Ángel Viera, donde falleció un policía, dijo a La Razón que “cursa en los informes que ellos estaban con dinamitas y con armas de fuego. Hay el antecedente”.
El sábado en la mañana, un grupo de 30 efectivos fue emboscado, según la Policía, por campesinos que les dispararon y que también portaban dinamitas. El saldo fue un policía muerto (Óscar Huanca, de 28 años) y al menos seis efectivos heridos.
La esposa de Huanca, Janeth Quiroga, sostenía a su bebé de cinco meses; contó que ni su esposo ni el resto de los efectivos tenían chalecos antibalas, sólo portaban equipos antimotines.
Fuentes policiales informaron que los guardias no tienen ese tipo de chalecos, sólo los antifragmentarios. También dijeron que a los policías, cuando los envían a los pueblos, no les dan las medidas de seguridad debidas, y menos viáticos de alimentación.
Su esposa y su hija de cinco meses se quedaron solas. Óscar Huanca se casó en enero, mantenía su hogar, le gustaba el deporte y quería poner un negocio. “Quiero que se haga justicia y que detengan a quienes mataron a mi esposo”. La Policía le anunció que indemnizaría a la esposa y pidió lo mismo a la empresa.