El voley de Brasil espera la posta La generación de los campeones del mundo está pronto a despedirse y busca hacerlo con el título en Río, luego de siete títulos de Liga, un Mundial y el oro en los JJOO.
El capitán de la selección de voleibol de Brasil, Ricardo García, Ricardinho, celebra en lo más alto la obtención del título de la Liga Mundial de esta disciplina, en Rusia.
La generación campeona del voleibol brasileño está por caducar. Tras ganar siete títulos de la Liga Mundial, de la Copa Mundial y la medalla de oro en los Juegos Olímpicos del 2004, Brasil, el mejor equipo del mundo, tiene sus días contados.
Fueron aproximadamente cinco años de más victorias y alegrías que de decepciones. “Creo que este equipo se merece ganar todos los torneos en los que participa, ahora en los Panamericanos y luego en los Juegos Olímpicos de Pekín, y éste sería un buen momento para dejarlo (el seleccionado) si Dios quiere”, le dijo el capitán verdeamarillo, Ricardo García, a la agencia de noticias EFE.
La noticia no por esperada deja de ser noticia, y sólo hay que mirar las fechas de nacimiento de los jugadores para comprender que el relevo tenía que llegar en un momento u otro.
Brasil consiguió, en los últimos cinco años, ganarlo todo, dominar a cualquier otro equipo. No son los más altos, ni los más fuertes, ni los más dotados técnicamente, pero tienen algo que nadie más posee, la alegría de jugar, de disfrutar. Esa es la marca que diferencia a Brasil del resto de equipos y selecciones del mundo. Más que un grupo de amigos son “una familia”, en palabras de Gilberto Filho Godoy \'Giba\', una de las megaestrellas brasileñas. “No concebimos salir a jugar sin pasarlo bien. Es nuestra manera de entender este juego”, dijo Giba a EFE. Y Brasil lo lleva al máximo extremo, aunque, dentro de una organización técnico-táctica profesional.
Bernardo Rezende, el seleccionador, fue cocinero antes que fraile, y sabe que el jugador brasileño debe tener su propio espacio para la invención, para la fantasía y para la creatividad.
Sabe que alguna vez perderá un punto tonto por no hacer lo fácil, pero que a cambio sus jugadores salvarán lo insalvable, llegarán a ese balón imposible y bloquearán ese remate estratosférico del rival, para después sonreír, estimularse unos a otros.
Este año, además de quedarse con la quinta Liga Mundial consecutiva y séptima en total, tienen como reto sumar el rótulo de los mejores de los Panamericanos, que es la única que se les resiste en los últimos 20 años.
“Desde que conquistamos el oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, entramos a todas las competiciones como favoritos, en los Panamericanos no es diferente, aprendimos a lo largo de los años a jugar bajo presión”, agregó Ricardinho, que fue elegido el Mejor Jugador de la Liga Mundial en el 2007.
El equipo de Bernardinho dejó escapar el oro en los Panamericanos de hace cuatro años en Santo Domingo, cuando fue derrotado sorprendentemente por Venezuela en las semifinales.
Giba, André, Dante, Rodrigao y quizá Sergio parecen los encargados de servir de nexo de unión con la siguiente generación de jugadores, de inculcarles los valores de la familia. “No conviene adelantar acontecimientos”, afirma Giba. Brasil hace magia con su juego y por ello el espectáculo debe continuar. EFE
Sobre los mundialistas
AL MUNDIAL: Brasil tendrá que defender este año en Japón, entre el 17 de noviembre y el 3 de diciembre, el título que conquistó hace cuatro años en el Mundial de Argentina.
LOS SELECCIONADOS: De los 12 voleibolistas que son parte de la selección brasileña masculina, apenas Samuel actúa en un equipo de la Liga de Brasil, los demás juegan en Italia y Grecia.