No es ninguna novedad que el MAS quiera perpetuar en el poder a Evo Morales, pero hacerlo a través de una propuesta pública, es de un descaro sin nombre. Lo irónico es que el planteamiento no tiene consenso ni en el propio partido.
También no es otro descubrimiento que uno de los principales objetivos de la Constituyente tiene el mismo fin. El partido gobernante aprobó una propuesta de reelección ilimitada del Presidente de la República en un informe de mayoría a la Comisión Ejecutiva de la Constituyente para ser incluida en la nueva Constitución Política del Estado.
La actual Carta Magna señala que tanto el Presidente como el Vicepresidente tienen un mandato de cinco años y pueden ser reelegidos después de un periodo constitucional. Un alto funcionario gubernamental ha afirmado que si se realizan elecciones el 2008, el actual periodo de gobierno no sería tomado en cuenta, por tanto el primer periodo concluiría el 2013, algo parecido a Chávez, que pretende regir hasta el 2021. Esta propuesta es el vicio más claro para eternizarse en el poder desde el poder. Si el MAS quiere mantenerse, que obtenga el voto popular por la vía electoral y de manera alternativa.
Dicha formulación es una aberración y un atropello al sistema democrático. Una de las bases fundamentales de éste es la alternabilidad del poder, el cambio periódico de gobernantes y partidos políticos.
El MAS también pretende introducir una serie de otros cambios inadmisibles.
Propone un Estado con hegemonía indígena, que excluye a las minorías llamadas “diversos”. Si bien el Estado está conformado por 36 etnias, pretende reorganizarlo y dividirlo en naciones indígenas, como si los grupos étnicos definieran el mapa político de un país.
El partido de gobierno también propone la creación del Poder Social Plurinacional o el denominado “Cuarto Poder”, una suerte de Soviet Supremo compuesto por líderes del MAS con poderes supranacionales —que estén más allá del bien y del mal— al que estarían sujetos los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial.
También plantea las autonomías territoriales indígenas, perforando así las autonomías departamentales y municipales ya definidas por el pueblo.
Asimismo, formula un Estado Comunitario del MAS que propone la primacía del interés comunitario sobre el individual, y si las empresas no responden a aquello serían expropiadas. Su fin es evitar la acumulación de riqueza en pocas manos, lo cual anularía la iniciativa privada.
Estas propuestas no son elaboradas por el MAS, sino por la izquierda trasnochada y retrógrada que, a pesar de la caída del muro de Berlín, está incrustada en las 300 ONG o más que funcionan en Bolivia. Éstas aún no han caído en cuenta que el camino a la modernidad son las fuerzas naturales del mercado y que las sociedades van a un mundo globalizado y Bolivia debe integrarse a él.
Dichos planteamientos no hacen más que destruir el sistema democrático. Demuestra la falta de sentido democrático y pluralista del MAS y confirma sus afanes totalitaristas y autócratas.
*Verónica Ormachea G. es periodista y escritora.
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