Lula cambia a un ministro para salvar la crisis aeronáutica Dos accidentes que dejaron más de 350 víctimas fatales y casi un año de irregularidades en los aeropuertos y los vuelos obligaron al Presidente de Brasil a asumir una acción para poner fin al caos en el tráfico aéreo.
Un servicio en problemas • Empleados de mantenimiento del aeropuerto de Campinhas limpian uno de los pasillos luego de que una tormenta provocó la caída de uno de los techos.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva destituyó ayer a su Ministro de la Defensa con la esperanza de poner fin a casi un año de caos en el tráfico aéreo, cuya última ola de retrasos surgió tras un devastador accidente de la línea TAM la semana pasada.
En la ceremonia de juramento del ex presidente de la Corte Suprema, Nelson Jobim, como nuevo ministro de Defensa, Lula dijo que “no es secreto para ningún brasileño que tenemos una crisis en el sector aéreo” y adujo que como existían varias agencias que trataban el tema, se requería de una “cabeza pensante y que decida” al frente de todas.
Bajo la gestión del destituido ministro Waldir Pires, en el cargo desde marzo del 2006, se registraron las dos peores tragedias aéreas de Brasil: la caída de un Boeing 737 en septiembre en una región amazónica donde murieron 154 personas y el choque del Airbus 320 de TAM el 17 de julio, que dejó 199 muertos.
Lula dijo que a diferencia de sus tres predecesores, Jobim tendría mayor flexibilidad en los gastos para su cartera “no sólo para resolver el problema aéreo brasileño, (y) dar una respuesta contundente a la sociedad brasileña”, sino para modernizar las fuerzas armadas.
Advirtió, sin embargo, que nadie podía prometer que nunca más ocurriría un accidente aéreo “porque no depende de nosotros”, pero que con su trabajo y su estructura, el gobierno “podemos garantizar que este país va a vivir tiempos de tranquilidad”.
Adversarios y aliados habían hecho presión sobre Lula para que nombrara nuevos jefes en instituciones aéreas y un nuevo ministro de Defensa, de cuyo despacho depende la Aeronáutica, que controla el tráfico aéreo.
Brasil vivía ayer una nueva jornada de caos aeroportuario después que TAM, la primera aerolínea del país, por segundo día consecutivo canceló y desvió vuelos desde Congonhas, el epicentro del tránsito aéreo brasileño y escenario de la última tragedia. Sao Paulo (Brasil), AP
Lula admite miedo a volar
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, reconoció ayer que tiene miedo de volar en avión, coincidiendo con una crisis aérea en su país.
“Yo soy un miedoso de volar en avión. Confieso eso públicamente porque no es vergüenza decir que tenemos miedo”, dijo Lula durante la ceremonia de investidura del nuevo ministro de Defensa, Nelson Jobim, llamado a combatir la crisis aérea.
“Yo toda vez que el avión cierra la puerta, entrego mi suerte a Dios, porque estoy en las manos de un comandante que es un ser humano; de una máquina ultramoderna, pero en definitiva una máquina; en las manos de un controlador que dice cuándo debo parar o no, y estoy en las manos de las intemperies, que no siempre un ser humano consigue controlar”, dijo Lula. El sistema aeronáutico de Brasil está en crisis desde hace 10 meses. Brasilia, AFP