La ola de calor que azota el sureste de Europa causó unos 500 muertos en Hungría, 33 en Rumania y decenas de víctimas en otros países de la región, y provocó devastadores incendios que calcinaron grandes extensiones de bosques, en particular en la región de Italia meridional.
En el sudeste y centro de Europa, las temperaturas provocaron centenares de muertes la semana pasada, con un balance de unos 500 fallecidos en Hungría, según cálculos del jefe de los servicios médicos Nacionales, publicados ayer.
Las temperaturas alcanzaron regularmente los 40 grados en Hungría la semana pasada.
Según el jefe de los servicios médicos húngaros, Ferenc Falus, “la tasa de mortalidad se elevó un 30 por ciento en el centro de Hungría, en comparación con la media de un día de verano” en el período del 15 al 22 de julio.
“Esto implica que en esa región el calor causó la muerte de 230 personas, lo que a nivel nacional significa unos 500 muertos”, añadió el responsable en un comunicado. Las autoridades húngaras esperaban que las temperaturas desciendan por debajo de los 30 grados. Roma, AFP