El resentimiento al profesor nace en la infancia y aumenta a medida que el niño crece. A veces es por los calificativos.
Texto: Verónica Zapana Fotografías: MCT
Asistir al colegiodebería ser una fuente de inspiración para aprender cada día algo nuevo y para recibir la enseñanza de los profesores. Sin embargo, hay niños que no quieren ir a clases porque tienen un creciente resentimiento hacia uno u otro docente.
Ese rencor, para la sicóloga Susana Sáenz, generalmente se presenta en la infancia, en niños que asisten a primaria. Por lo general, ese sentimiento nace de algún adjetivo que el profesor le puso al pequeño, sea a solas o delante de sus compañeros, logrando que sienta o pase vergüenza.
“La mayoría de los maestros siempre incurren en el mismo error, etiquetan a sus alumnos indicando quién es bueno y quién malo, o teniendo preferencias con ciertas niñas, diciendo: \'ella es bonita y por eso será la representante del curso, tú no podrás serlo nunca’”, advierte la especialista Sáenz.
Ese tipo de calificativos van marcando la vida del pequeño, pues logran que tenga una autoestima baja. Pero no sólo es eso, pues el hecho de no estimular sus aptitudes yno ser pacientes con ellos genera cierta incomodidad en los pequeños cuando están frente a los profesores.
La sicóloga indica que “esos adjetivos van dejando huella en la criatura, porque cree que nunca podrá ser buena en cierta materia y no se esforzará por conseguirlo”. Por eso, es necesario que los padres estén al tanto de lo que hacen sus niños, para que puedan ayudarlos si éstos pasan por esas crisis.
“Todo depende de la edad del pequeño. Por ejemplo si está en básico, los papás deben apelar más a las habilidades que tenga él, antes que el profesor lo manifieste”, afirma Sáenz.
Si el niño no tiene muchas ganas de aprender, por ejemplo las matemáticas, porque su maestro le dijo que no es bueno en ello, los padres deben apoyarlo para que le guste esa materia y que él pueda explotar sus capacidades, sea con cursos extras, para demostrar a todos que sí puede.
De no ser así, el rencor será arrastrado y en la adolescencia la rebeldía podría hacer que el muchacho no distinga la figura de autoridad en un docente. Además, cuando el joven ingrese a la universidad puede culpar al profesor de no haber elegido alguna carrera que a él le hubiese interesado, sólo porque le generó temores.
1 Edad. “El rencor hacia los profesores surge generalmente en la infancia, es decir cuando los pequeños están en primaria”, indica la sicóloga Susana Sáenz.
2 Error. Casi siempre los maestros incurren en el mismo error, es decir, van etiquetando a los pequeños indicando quién es bueno o malo, gordo o flaco, bonito o feo.
3 Huella. Los adjetivos denigrantes hacen que el menor sienta rencor hacia su maestro y tenga una autoestima baja, lo cual marca la vida del pequeño hasta una edad adulta.
Paso a paso
El incentivo del maestro
Pensar. Es importante que los profesores piensen en las consecuencias antes de etiquetar o poner adjetivos calificativos a sus alumnos.
Respeto. Cada palabra que el docente pronuncie debe hacerlo con cuidado, porque eso le servirá al pequeño en el recorrido escolar que tenga.
Atención. Los maestros deben estar atentos y darse cuenta de que sus alumnos están esforzándose en la materia que tienen problemas. Deben incentivarlos.
Ayuda. “Es necesario que los profesores ayuden a sus alumnos cuando saben que están tratando de mejorar”, recomienda la sicóloga Susana Sáenz.
Escuchar. Muchas veces, los niños tienen problemas familiares y eso los vuelve distraídos. Es necesario conversar con ellos, para saber lo que sucede y poder ayudarlos.
Evitar. Los niños son sensibles, unos más que otros, por eso no hay que lastimarlos con chistes malintencionados.
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