Las reglas de juego que se tejen en el Congreso, como parte de las negociaciones para ampliar la Asamblea, generaron ayer molestia en el oficialismo y conformidad en parte de la oposición.
"Esperamos que se adecuen al reglamento y, en ese sentido, la respuesta del Parlamento sea aquella que el país espera: es decir, no entrar a un chantaje político incorporando temas que tienen que ser concertados en la Asamblea”, declaró el primer vicepresidente de la Asamblea, Roberto Aguilar (MAS).
El vocero de la bancada masista, Marco Carrillo, dijo que "cualquier condición que imponga el Congreso al proceso y funcionamiento de la Asamblea es desnaturalizar y distorsionar el pedido del pueblo" y pidió respeto entre ambas instituciones, porque tienen funciones y atribuciones diferentes.
A su vez, el jefe de la bancada de Podemos, Rubén Darío Cuéllar, indicó que "nosotros estamos de acuerdo de que, en esta oportunidad, el Congreso nos aclare los alcances de la convocatoria" a la Constituyente, que se hizo mediante la Ley 3364.
"Hemos sido convocados en base a una ley del Congreso y el Congreso es el único que puede modificar esa ley", enfatizó tras aclarar que esa misma norma establece la existencia de un solo referéndum y que la Asamblea no tiene potestad para convocar a otro, sino el Parlamento.
Al referirse al pedido de cuatro meses realizado al Legislativo por la Constituyente, señaló que se trata de un "tiempo mínimo" para terminar un texto constitucional, "pero no solamente es tiempo sino voluntad de respetar las reglas del juego".
Hace un par de días, el jefe de bancada del MNR, Guillermo Richter, declaró que sería bienvenido un acuerdo en el Congreso que permita una mejor funcionalidad de la Asamblea. En cambio, el representante de Unidad Nacional en la directiva, Ángel Villacorta, calificó de injerencia la actitud de los parlamentarios. Redacción Sucre