Más de una decena de voraces incendios forestales seguían descontrolados ayer en Grecia, después de haber matado a tres personas durante la noche, y azotado a poblaciones y bosques.
En el sureste de Europa, desde Italia hacia Eslovaquia, los incendios consumieron bosques, tierras agrícolas y malezas. Pero también hubo cierto alivio, ya que la ola de calor que causó decenas de llamaradas en la región comenzó a ceder.
En Grecia, cientos de bomberos y soldados combatían 100 incendios, 15 de ellos fuera de control, incluyendo uno en las islas de Chios y Cephallonia, donde fueron destruidas cerca de 4.500 hectáreas de bosques. El primer ministro Costas Karamanlis pidió ayuda a Rusia, y el presidente, Vladimir Putin, expresó que enviará aviones hidrantes hoy.
Hacia el norte, en Serbia, varios incendios destruyeron cientos de hectáreas de bosques y malezas. En Bosnia, varios incendios pequeños estaban fuera de control y las autoridades decretaron la emergencia estatal.
En la vecina Croacia ardieron sólo en julio 800 incendios forestales, más que en cualquier verano en la última década.
En Italia, los incendios proseguían en la región de Calabria, pero estaban siendo controlados en la zona de Puglia.
Las temperaturas comenzaron a disminuir el jueves, y cayeron de los 45 grados centígrados a una máxima pronosticada de 39 grados en Atenas; y a unos 30 grados en Serbia. En Rumania, donde murieron 33 personas por la ola de calor, las temperaturas retrocedieron desde los 41 grados a los 31 grados. Atenas, AP