Gisela Parra empezó a temblar detrás del volante y casi chocó con otro automóvil cuando oyó la noticia por radio: acababa de ser acusada de tratar de derrocar al presidente Hugo Chávez.
Temiendo terminar en la cárcel por lo que califica de acusaciones infundadas, abordó un yate privado en medio de la noche y escapó a la isla caribeña de Curaçao, camino a EEUU y al asilo político. “Me conmoví porque nunca imaginé que me pudiera ocurrir algo semejante”, dijo Parra a la AP telefónicamente desde Palmetto Bay, Florida, donde se encuentra entre un número creciente de venezolanos en busca de asilo en la región de Miami. “Fue en ese momento cuando comprendí a los cubanos que escapan en balsa”. Parra es una de más de 3.700 venezolanos que han recibido asilo en EEUU desde 1999 aduciendo persecución política. Caracas, AP