La Paz carece de un plan común a futuro Las prioridades y preocupaciones de las autoridades regionales y los líderes sociales no convergen en un mismo objetivo, poniendo de manifiesto la falta de coordinación institucional en los procesos de planificación del desarrollo de la región.
El listado de prioridades elaborado por los líderes apunta temas como la Exploración de hidrocarburos, infraestructura vial y el papel que juega La Paz para conservar la unidad nacional.
El 20 de julio, en El Alto, cientos de miles de paceños (entre citadinos, campesinos e indígenas) protagonizaron una movilización sin precedentes para protestar ante un eventual traslado de la sede de gobierno a Sucre y demandar la unidad del país. No obstante, la coincidencia en torno a este tema y la inusitada muestra de cohesión, las autoridades regionales, líderes sociales y personalidades del departamento no comparten una misma idea sobre cuál es la agenda prioritaria para el desarrollo departamental.
Siete personalidades que viven y trabajan en La Paz fueron consultadas en ese sentido y sólo tres coincidieron en que las políticas públicas a ejecutarse deberían converger en la integración vial y en la exploración y explotación de hidrocarburos.
Así, el prefecto del departamento, José Luis Paredes, afirma que en este momento lo más importante para el desarrollo de La Paz es la exploración y explotación de hidrocarburos, tanto en el norte como en el sur del territorio. “Tenemos 26 lugares de donde está saliendo el petróleo; en el norte son 24 y dos en el sur. La explotación de estos recursos va a triplicar los ingresos de la prefectura y los municipios con el tema de regalías, y creo que eso es lo que necesitamos para el desarrollo local”.
De igual forma, el presidente de la Federación de Juntas Vecinales (Fejuve) de El Alto, Nazario Ramírez, coincide en la urgencia de encarar este proceso, pero añade que sin infraestructura caminera cualquier intento de propiciar el desarrollo resultaría un fracaso. “Con esto se abriría la integración caminera”, reafirma su idea.
La mirada del ex vicepresidente Víctor Hugo Cárdenas es más bien crítica y alerta sobre un decaimiento político y económico regional, que han impedido el desarrollo de La Paz y le valieron una “injusta” calificación de administración centralista.
“En cuanto al rostro económico consiste en su progresivo debilitamiento durante las últimas tres décadas, comparado, por ejemplo, con el crecimiento de la economía cruceña. Los indicadores muestran que La Paz ha ido perdiendo peso relativo en la producción nacional, las exportaciones y la inversión pública. Los indicadores sociales también revelan progresos escasos”.
En lo político, agrega, La Paz sólo testificó el fortalecimiento de otros polos regionales. “En el último tiempo, incluso llegó a encarnar, de modo injusto, la imagen de un centralismo y de oposición a cualquier autonomía. Esta idea debilita la capacidad paceña de convocatoria y de liderazgo nacional”, sostiene. La idea de Cárdenas es compartida en parte por el presidente del Consejo Mayor de Desarrollo Regional, Luis Revilla, órgano creado el 2006 con la participación de más de 150 entidades públicas, cívicas, vecinales y gremiales, que intenta cubrir el vacío de un liderazgo y un proyecto de desarrollo común de los paceños.
Revilla lamenta una pérdida de competitividad de La Paz con respecto a otras regiones, debido precisamente a la ausencia de una agenda común de desarrollo.
“Tenemos una pérdida de competitividad, una ausencia de implementación de una estrategia de desarrollo coordinada entre los distintos actores sociales, las instituciones publicas y el sector privado”, dice el también presidente del Concejo Municipal de la ciudad de La Paz.
La ausencia de un proyecto de crecimiento común se advierte otra vez en la posición asumida por los alcaldes de La Paz y El Alto cuando son consultados al respecto.
La primera autoridad de la sede de gobierno, Juan del Granado Cossío, afirma que la preocupación de los paceños en esta coyuntura debe ser la unidad nacional.
“Los dos millones de hombres y mujeres que nos hemos congregado el 20 de julio no han planteado una preocupación que se agote en el departamento de La Paz, que se agote en occidente, en sus perspectivas de desarrollo, en su identidad, sino han planteado su preocupación por la integridad del país, han planteado su preocupación por la unidad nacional, han planteado su preocupación por la suerte de la Asamblea Constituyente y por la suerte del proceso de cambio”.
Del Granado sostiene que el futuro de La Paz y del país se siembra en la nueva arquitectura estatal y la propuesta de un nuevo modelo económico que deberán elaborar los 255 constituyentes electos, a fin de propiciar la gobernabilidad y generar progreso para todos los bolivianos, desechando temas que confrontan y dividen.
En tanto que Fanor Nava, burgomaestre alteño, considera que uno de los temas de atención urgente en la región es la problemática migratoria. “Al ser un departamento que genera expectativas, la gente migra en busca de un futuro mejor, de manera que en las principales ciudades del departamento se concentró un importante número de pobres que vinieron buscando cubrir sus expectativas y han encontrado limitaciones”.
Pese a esta preocupación, La Paz también es un territorio expulsor de población. El departamento posee alrededor de dos millones 700 mil habitantes, según las proyecciones del INE, y se calcula una tasa de emigración de -3,11 por ciento por cada mil pobladores (es decir que de cada mil personas, algo más de tres se van cada año).
Desde la perspectiva de la diputada masista Elizabeth Salguero, “el tema que más nos debería preocupar es el de reactivar la vocación productiva del departamento. En los últimos veinte años nos hemos convertido en un departamento que fundamentalmente presta servicios y se ubica en el sector terciario de la economía, a pesar de tener una diversidad de recursos naturales que requieren que se les dé un valor agregado por medio de su industrialización. Necesitamos del despliegue en el ámbito del desarrollo económico-productivo que además vaya de la mano del bienestar social”, manifiesta.
De esta manera, el listado de temas pendientes para el desarrollo de La Paz se va haciendo cada vez más largo, sin encontrar un punto en el cual converjan las ideas de las principales autoridades y líderes locales.
INGRESOS
La exploración de hidrocarburos es una apuesta La exploración y explotación de hidrocarburos en suelo paceño es la apuesta de diversos sectores sociales y entidades públicas para la generación de más recursos que beneficien a la región.
Palos Blancos, San Buenaventura, Apolo, Pacajes y Charaña son los territorios donde, según el prefecto José Luis Paredes, se debería emprender esta tarea. “En algunos lugares ya se ve salir el petróleo”, asegura Paredes. En su criterio, de iniciarse las labores de exploración los primeros resultados se obtendrían en unos dos años.
“Esta labor demanda por lo menos, en el caso más modesto, de 50 o 60 millones de dólares”, dice la autoridad, quien adelanta que las regalías serían empleadas en la construcción y pavimentación de vías. La UMSA, la Fejuve alteña y el Comité Cívico comparten el mismo interés y reclaman su ejecución.
Hitos y nombres de la historia
La Revolución del 52 La revolución del 52 marcó la culminación de un proceso que se desencadenó en la guerra del Chaco, cuando el país se enfrentó a su fracaso. Este hecho trascendental para la historia contemporánea de Bolivia propició la aplicación de medidas históricas como la nacionalización de las minas, la reforma agraria, el voto universal y la reforma educacional, en la primera gestión de Víctor Paz Estenssoro (MNR). Años más tarde (1985) el propio Paz Estenssoro revirtió el proceso, lo que con el tiempo y a través de otros gobiernos generó la inconformidad de la clase popular que apuntaló la revolución. Finalmente, el 2003, el pueblo derrocó al sucesor movimientista Gonzalo Sánchez de Lozada.
El retorno de la democracia al país La experiencia de 1982 dejó huellas importantes de gran trascendencia, una democracia genuina que hasta entonces no se había experimentado. El mayor aporte histórico del gobierno de Hernán Siles Zuazo es la defensa a ultranza del sistema democrático, el respeto escrupuloso de los derechos ciudadanos y de sus libertades. De acuerdo al libro “Historia de Bolivia” (de José de Mesa, Teresa Gisbert y Carlos Mesa Gisbert), la vocación democrática del presidente permitió que en medio de los agudos problemas económicos y sociales, el país comprendiera que la libertad conquistada con sacrificio era uno de los bienes más preciados y una de las mejores herencias que se dejó a Bolivia.
Hitos y nombres de la historia
1879-1956 Franz Tamayo Nacido en La Paz, es uno de los máximos exponentes de la cultura boliviana. Dispersó su talento en la política y la prensa. Entre sus obras destacan Odas, La Prometheida y Scopas.
1931-1980 Marcelo Quiroga S. Fue político, escritor y diplomático boliviano. Fundador del PS-1 (partido socialista). Encabezó un juicio de responsabilidades a Hugo Bánzer durante el mando presidencial de éste.
1925-1990 Raúl Salmón Para La Paz fue muy representativo como Alcalde y en las tablas fue el gestor del teatro popular, subiendo al escenario a personajes como la chola y el delincuente.
1905 (muerte) Zárate Willca Pablo Zarate, “el temible Willca”, fue un prestigioso comunero, severo, inteligente y tenaz. El cacique era jefe de los indios aymaras, más conocido por su “proclama de Caracollo”.
La Frase
“La Paz debe asu-mir la oportunidad de ser el lugar de construcción de una región intercultural”. Víctor Hugo Cárdenas, ex vicepresidente de la República.
La cifra
50 millones de dólares es la cantidad mínima de dinero requerida para realizar la exploración y explotación de hidrocarburos, según el Prefecto.
La frase “Aún no hay ingresos de este petróleo, más bien está contaminando los ríos; es urgente encarar este tema” José Luis Paredes, prefecto del departamento de La Paz.
Foto El cabildo del 20 de julio Cientos de miles de paceños y habitantes de la sede de gobierno se reunieron en El Alto, el 20 de julio, para protestar ante un eventural traslado de los poderes a Sucre. La oportunidad se caracterizó por un persistente llamado a la unidad del país.