Roberto Choque Canqui El historiador reseña la manera en que, antes de la llegada de los españoles, las comunidades originarias que habitaban los Andes y la Amazonía ya concebían el territorio como un espacio de organización política social y productiva. De acuerdo al articulista, aún con la reducción de los pueblos indígenas, éstos se mantuvieron en su lugar de origen.
Roberto Choque Canqui Es investigador aymara y doctor en Historia. Docente universitario, especialista en historia de los pueblos originarios del país. Autor de varias investigaciones y libros, entre ellos Sociedad y economía en el sur andino.
Los españoles encontraron a los pueblos originarios organizados territorialmente, es decir asentados en un determinado territorio para su reproducción social y económica. Eso quiere decir que estos pueblos de hecho contaban con los espacios necesarios para poder desarrollar tanto la producción agrícola como la ganadera. En ese caso, tanto en los Andes como en la Amazonía se concebía al territorio como un espacio para organizar la producción de subsistencia y sus variantes ecológicas permitían aprovechar los recursos naturales para el bienestar de sus habitantes.
Desde la perspectiva política, el territorio era importante con el propósito de organizar las jurisdicciones políticas que permitían a las autoridades políticas organizar y controlar no solamente la organización social de su pueblo, sino también la producción agropecuaria.
En la Amazonía boliviana, los pueblos indígenas indudablemente concebían su territorio como si fuese un espacio donde podían reproducirse social y económicamente, aunque fueron considerados como nómadas por los extraños que llegaron después a esas tierras.
Para apreciar mejor el concepto de territorio en los Andes (desde la invasión hispana) es importante conocer la visita general del virrey Francisco de Toledo para percibir la existencia de los pueblos (markas o comunidades) territoriales. Toledo, en su visita, encontró a poblaciones ubicadas en un determinado territorio, puesto que su política consistía en ubicar a los habitantes originarios en el espacio territorial donde estaban, del cual no debían moverse.
En su visita estableció varios pueblos a nivel de ayllus, pueblos (markas) y provincias (mamanis). Toledo no encontró a ningún pueblo sin su territorio, prácticamente todos los pueblos eran territoriales.
Con el paso del tiempo se fueron enajenando las tierras de la comunidad destinadas a la crianza de ganados para que se convirtieran en haciendas de los criollos y los tributarios originarios que permanecían en su lugar fuesen declarados yanaconas como mano de obra.
Durante la república, los caciques apoderados para defender las tierras de la comunidad frente a la ley de exvinculación de la comunidad indígena, se valieron de la visita de Toledo y de la composición de tierras para sustentar su defensa de las tierras ancestrales. De esa manera casi todas las poblaciones originarias, pese a estar sometidas a la colonización, se mantuvieron en su lugar de origen, porque su territorio (uraqi) era parte de su vida (la pachamama) como su madre patria.
Los territorios que ocupaban los pueblos indígenas, después de la creación de Bolivia como un nuevo Estado republicano, sin duda sirvieron para la creación de departamentos, provincias y cantones. La creación de algunas provincias se haría en homenaje a personajes de la Guerra de la Independencia, como una forma de desconocer el territorio indígena, pese a que esos lugares tenían sus nombres originarios desde tiempo atrás.
En los diferentes departamentos que tuvo Bolivia (desde el inicio de la república) se crearon provincias como un homenaje a personajes políticos. La forma de poner los nombres de políticos fue, sin duda, a iniciativa de los vecinos, generalmente cuando cumplían su representación como diputados o senadores en el parlamento.
Paulatinamente, los originarios o comunarios y peones de haciendas fueron desconocidos implícitamente de sus territorios ancestrales. Aunque los pueblos (markas) territorialmente eran indígenas, políticamente fueron manejados por los gamonales (hacendados) y por las autoridades locales.
Sin embargo, y pese a esa situación, las comunidades indígenas se han mantenido en su territorio y los ex comunarios (peones o colonos), a pesar de haber perdido su condición de originarios, se mantuvieron en su territorio, incluso hasta después del año 1952.
Con la Reforma Agraria de 1953, las ex haciendas se han convertido en comunidades originarias. Esto quiere decir que los patrones de haciendas se han replegado a los centros urbanos dejando sus villorrios. De esa manera, ahora, tanto la generación de 1953 como la nueva generación han logrado recuperar implícitamente su territorio, aunque las leyes no reconozcan esa situación.
En la actualidad, la gente indígena o campesina y de centros urbanos rurales quizá no se da cuenta que está en su territorio ancestral, puesto que sus abuelos lucharon o defendieron sus territorios o tierras de la comunidad, aunque esta afirmación fuese algo inusual.
En los hechos, aymaras y quechuas estamos en nuestro territorio sin desconocer los derechos de los otros. Igualmente, los pueblos indígenas de las tierras bajas son originariamente propietarios de las vastas tierras donde podían desarrollar su vida de manera integral mediante actividades como la caza, la pesca, la práctica de su espiritualidad, etc.
Lamentablemente, muchos de esos espacios territoriales ancestrales han ido cayendo en manos de otros.
La reseña
El tributo indigenal en la era republicana La supervivencia de las comunidades indígenas en el altiplano y el valle, a las que la corona ratificó a través de los caciques, permitió que éstos se sintieran apoyados por los virreyes y por el Rey de España. Esto dio paso a una secuencia de los antiguos gobiernos incaicos al Estado colonial en el que caciques dominaban sus regiones con presindencia de las autoridades a las que contentaban con el tributo indigenal.
“En los hechos aymaras y quechuas estamos en nuestro territorio sin desconocer los derechos de los otros”. Roberto Choque Canqui. Según el autor del artículo, los pueblos indígenas recuperaron su territorio.
Las fronteras políticas, culturales y nacionales Con la llegada de los españoles las fronteras sufren un significativo cambio. La administración española creó los virreinatos e instancias intermedias de Gobierno: las audiencias y las capitanías. Las fronteras políticas impuestas por la fuerza no coincidieron con las fronteras nacionales, culturales y económicas. La Audiencia de Charcas abarcaba un enorme territorio que fue ocupado en su totalidad.