Aquella madrugada del 20 de septiembre de 1993, centenares de vehículos y miles de hinchas colapsaron la Ceja de El Alto y el ingreso del aeropuerto para recibir a la selección que horas antes se había clasificado al Mundial de Estados Unidos 1994.
“Nunca vi tanta gente reunida y esa noche es para mí histórica por todo lo que significó la selección ese año”, recuerda el periodista José Luis Alanes, que ahora vive en el país del norte.
“Bolivia gana y se va al Mundial...”, con esa canción de la familia Valdivia, los aficionados festejaron el pase a la Copa.
El equipo de todos empató 1-1 con Ecuador en Guayaquil y así cerró con broche de oro una exitosa campaña en las Eliminatorias donde terminó segundo luego de Brasil con 11 puntos.
El paro de la Liga, la generación de futbolistas salidos de las academias Tahuichi y Happ, los mejores futbolistas de La Paz, la contratación del técnico Xabier Azkargorta y la preparación de la plantilla en Europa, permitieron que la verde pueda jugar su tercer Mundial de fútbol.
“La base se la había conformado en 1989 y 1991, y luego en el 93 todo se dio para que la selección pueda trabajar sin pausas”, sostiene el delantero Álvaro Peña, autor del 2-0 a Brasil, uno de los partidos inolvidables que edificaron la clasificación a la máxima cita.
La base se la había conformado en 1989, cuando por un gol no se fue a Italia 1990, pero la explosión de los Etcheverry, Sánchez, Baldivieso, Castillo, Ramallo y otros se dio en 1993.
Al calendario, que permitió que la selección dispute cuatro partidos en La Paz, se sumaron los amistosos internacionales “que forjaron nuestra autoestima para que tengamos más confianza”, señala el ex ariete Peña.
La empatía entre la selección y la afición boliviana llegó a su clímax en aquella Eliminatoria, donde el jugador número 12 fue uno de los protagonistas de aquella gesta deportiva.
La opinión de Pedro Susz Crítico y analista de cine y fútbol
Producto de un trabajo planificado
Yo creo que este hecho deportivo se debió a una acumulación de eventos que tuvieron su origen en una generación de deportistas que fue adecuadamente formada a partir de la Academia Tahuichi y que marcó una línea que después lamentablemente no se pudo continuar.
Esto demuestra además que los éxitos deportivos no son epopeyas circunstanciales, son producto de un trabajo planificado, y claro, a largo plazo.
En el Mundial 1994
BOL 0-ALE 1: El 17 de junio en Chicago, Bolivia abre el Mundial. Los alemanes ganan con gol de Klinsmann.
BOL 0-COREA DEL SUR 0: El 23 de junio en Boston, el equipo nacional iguala sin goles con los asiáticos.
BOL 1-ESP 3: El 27 de junio en Chicago, Bolivia pierde con los españoles. Sánchez a los 67’ anota para la verde.