Georgia acusó ayer a Rusia de una “provocación” por el lanzamiento de un misil sobre una zona cercana a la república separatista georgiana de Osetia del Sur, algo que el Kremlim desmintió, en una nueva crisis entre los dos países.
“Toda esta provocación fue pensada (por Rusia) para sembrar el pánico, para perturbar la estabilidad de Georgia y cambiar el rumbo político del país”, declaró el presidente georgiano, Mijeil Saakachvili, quien se desplazó al lugar donde cayó el artefacto, en Tsitelubani, al oeste de Tiflis.
“Desmentimos toda implicación en esos acontecimientos”, declaró por su parte a la AFP el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov. “Estas declaraciones no corresponden a la realidad”, añadió. Tsitelubani (Georgia), AFP