El Cementerio se perfila al turismo en medio del caos La Alcaldía de La Paz invirtió cerca de Bs 2 millones para las mejoras del campo santo. Más de 150 comerciantes se asientan en la acera del frontis.
ARREGLOS EN EL CEMENTERIO • La señalización de las diferentes vías en el campo santo, la instalación de papeleros y el mantenimiento de áreas verdes (foto) son parte de las mejoras.
El Cementerio General de La Paz se proyecta para ser otro más de los referentes turísticos de la ciudad, aunque el frontis de la infraestructura es afectado por la cantidad de comerciantes apostados en las afueras del lugar.
La directora de Servicios Municipales de la Oficialía Mayor de Promoción Económica (OMPE), Ivonne Quezada, informó que el objetivo es realzar la arquitectura del cementerio con la construcción del nuevo atrio, las oficinas para la administración y atención al público, así como la refacción de los ambientes del horno del crematorio.
“También intervenimos en la parte exterior y en los pasillos adyacentes porque están próximos al atrio en construcción y a la nueva administración. Al cambiar la imagen de este espacio, que es frecuentado cada día por visitantes y contribuyentes, se dará un aspecto moderno y elegante al lugar”, señaló.
El administrador del Cementerio General, Víctor Hugo Criales, destacó que el proyecto apunta convertir al cementerio en un atractivo turístico, toda vez que allí yacen los restos de personalidades como ex presidentes, héroes de la Guerra del Pacífico, escritores famosos e intelectuales. Para ello, las obras de refacción demandarán una inversión total de alrededor de dos millones de bolivianos.
Sin embargo, los más de 150 puestos de venta que se apuestan en los 500 metros lineales del frontis del campo santo dan una mala imagen para quienes visitan o transitan por la zona.
Un recorrido que realizó La Razón verificó que desde la puerta principal de ingreso para arriba hay puestos de flores, verduras, frutas, tubérculos, menudencias, copias de llaves y otros asentados en la acera y parte de la calzada, dejando poco espacio para los vehículos.
De la puerta principal para abajo la situación cambia con la naturaleza de los productos, allí se ofertan medias, guantes, ropa interior, pasankallas, maníes, pescado frito y pesq'e de quinua.
Criales explicó que “desde el Cementerio para afuera la Administración no tiene potestad para controlar a las vendedoras, eso le corresponde a la Unidad Municipal de Mercados”.
En el recorrido también se observó que los peatones además de evadir los puestos de venta en la acera y calzada deben darse modos para cruzar al otro lado de la calle, en medio de los coches, pues no hay un semáforo.
El director de la Unidad Municipal de Mercados, Miguel Ángel Ayala, afirmó que por el momento es complicado reubicar a las comerciantes, toda vez que no existe una infraestructura “para albergar en otro lugar a estas personas”.