Entrevista: Beatriz Andrade D. Fotografía: Andrés Rojas
Esta chilena, amante de la música romántica, vibra cada noche de presentación en la que evoca los recuerdos y las pasiones.
Guitarra al hombro, unas partituras, brillo en los labios y entre las manos, el micrófono... Así comienza la noche de Andrea Villarroel cuando sube al escenario a remover nostalgias y evocar romances. Uno que otro ritmo alegre invita al baile o a hacer un brindis, la presentación se convierte en un encuentro de amigos. Todo se debe a la virtuosa voz y al carisma de esta chilena con alma boliviana que se entregó de lleno a la música.
Recién ha llegado a La Paz tras varias presentaciones en el interior, y abriendo un espacio en su agenda, que por cierto muestra el jueves y viernes copados por shows, acepta conversar y posa para mía.
Tantos años cantando... ¿qué haces para sorprender al público en las diferentes ciudades de Bolivia?, ¿para estar vigente? Yo me inicié cantando música del recuerdo; después, a sugerencia de algunos amigos, empecé a hacer música bailable y por eso surge la idea de amenizar fiestas. También incorporo clásicos combinados con lo que suena hoy en día, pero guardo ciertos patrones; por ejemplo, mis amigos saben que nunca me escucharán cantando villera o reggaeton. No tengo nada en contra de esa música, pero rompe la línea que yo siempre he tratado de guardar para llegar al público que me interesa: el adulto. Otra cosa, cantar en vivo fue un gran reto; a un principio yo era bastante tímida y me limitaba al cantar, pero cambié bastante, ahora soy muchísimo más suelta y eso hace que el show sea más agradable y simpático y que la gente participe. Además, me gusta mantener un bajo perfil, no me gusta hacer demasiada publicidad, porque esas cosas que se inflan pronto se desinflan rápidamente. Y por último, la variación en mis presentaciones, siempre hay un orden diferente, no comienzo con lo mismo.
¿Qué te ha ayudado a vencer esa timidez? El contacto con la gente. Cada noche es muy diferente a la anterior, siempre hay algo que se renueva; la gente, el ambiente y la actitud del público. No siempre están alegres, a veces están tristes o tienen problemas y van a tomarse un trago para olvidar. Entonces mi misión, como yo la he entendido, es ayudar a la gente a que viva de una manera más alegre. Y la música, pienso que es la mejor manera de desinhibirte, de alegrarte y de renovar el espíritu. Esa es mi forma de acercarme a la gente y luchar con la timidez y romper el hielo.
¿Tienes un ritual, un preámbulo antes de cada show? Antes del mediodía voy a la peluquería para que mi pelo se vea acomodado y natural, no me gusta usar spray. Cuando tengo muchas actuaciones, procuro dormir un par de horas, como algo muy ligero antes de la actuación, me maquillo con tonos naturales, reacomodo un poco mi cabello y alisto mi vestuario, el que ahora es más informal, eso para que la gente se sienta más a gusto y no piense que están asistiendo a un show de gala.
¿Qué es eso ligero? Una taza de té con sacarina y un par de tostadas. Mi almuerzo debe ser ligero, porque me gusta sentirme liviana y cómoda, sobre todo para cantar y para que la ropa me quede bien.
¿Qué tipo de prendas te gusta para una presentación? Antes tenía un estilo muy clásico, recatado, eso fue cuando comencé acá (La Paz), pero he dado un giro de 180 grados. Para los pubs prefiero unos jean con una linda camisa juvenil.
¿Un tanto sexy? Me considero una mujer muy sexy, a veces he pensado incorporar en mi vestuario prendas más llamativas, pero (en mis presentaciones) prefiero que la gente se concentre en mi voz y en mi canto, a que vean mis atributos, que por otro lado son bastante buenos (ríe), pero prefiero mantenerlos en secreto.
¿Qué es lo más difícil tanto en una noche de presentación como en la misma profesión? Contentar a todo el público, porque hay gente que tiene un tema favorito y que, pese a que uno va cambiando el repertorio, ellos siguen pidiendo los mismos temas de hace 15 ó 20 años, yo trato de que la gente se vaya contenta y les complazco en lo que piden, pero siempre habrá alguien que no está satisfecho, por eso cada noche es un reto.
Has cantado en La Paz, Santa Cruz y Cochabamba, ¿cómo percibes \'la noche\' de cada una de estas ciudades? No muchas personas saben que cuando comencé en Bolivia como cantante (1989) fue en Cochabamba, ciudad en la que había un grupo de jazz, muchos pubs y bares; lo que permitía la rotación para llegar a diferentes públicos, ahora es un poco más tranquilo. Ahora voy cada dos meses a Cochabamba y sólo a un lugar. Creo que la vida nocturna se mueve más para la juventud que para el público adulto. En Santa Cruz tienes de todo y para todos los gustos, voy allá cada dos meses y canto en un bar restaurante que tiene muchísimos años de trayectoria. Y en La Paz sucede lo mismo, la gente mayor tiene la costumbre de ir a cenar, a tomar un trago y después a escuchar un poco de música. La vida artística en La Paz es similar a la de Santa Cruz, y me da pena que Cochabamba haya bajado.
¿Qué es lo más gratificante de una noche de presentación y de toda tu trayectoria? Estoy en una etapa sumamente importante de mi vida, porque creo que hasta este punto logré lo que soñaba, vivir del canto y hacer feliz a la gente; yo veo a la gente feliz, alegre, y de alguna manera me alimento de eso, me llena completamente, por eso me preocupo de variar.
¿Un artista puede vivir de la música en este medio? A mí me va bien, porque lamentablemente todavía estoy solita; no tengo hijos, ni familia, aunque mis amistades, seguidores y fans son mi familia de cariño. Como soy sola, de alguna manera, el canto me da; ahora si tuviese esposo y me permite seguir cantando... porque ese es el problema con mis parejas.
¿Prohibiciones? Es muy difícil y complicado, porque hay machismo; aunque haya cambiado esa manera de ver las cosas, siguen siendo machistas. Ahora, no es que yo justifique, pero también tienen algo de razón, pues es difícil para un hombre que su mujer sea observada y abrazada por la gente.
Entre tus conquistas ¿no has tropezado con un hombre que tiene miedo a tu fama? Sí, las parejas que he tenido han llevado una vida normal, diferente a lo que hago, mis relaciones no pasan de seis o siete meses. Claro, al principio surge el encantamiento y enamoramiento, pero les dura poco, porque con el tiempo y conforme los días van pasando, ellos se van dando cuenta de que soy una persona normal, lo único que me diferencia es mi trabajo, pero ellos quieren cambiar mi forma de vida. Sin embargo, soy muy hogareña y tranquila, pero creo que no basta, aunque no me desespero, pues eso (la relación de pareja) es un estrés, te estresas de tal manera que pierdes la objetividad y tu punto de meta, te distraes y a estas alturas de la vida te vuelves a sentir como una quinceañera. Así que para este año espero tranquilidad, paz, sosiego y quiero dedicarlo a estar bien. Y si tiene que llegar va a llegar, y si no, pues me da igual.
En una presentación ¿has cantado alguna vez para decirle que lo amas a para decirle que lo odias, que te lastimó, etc.? Sí, muchas veces, lo hice y después me arrepentí. A mi última pareja, por ejemplo, le dije en una canción que se la dedicaba y no sé si se habrá dado cuenta de que era para él, pero fue como si estuviera cantando cualquier tema, fue una decepción. Mientras a otro que me molestaba mucho le daba palo en cada canción. Esas cosas me estresaban y a veces actuaba mal y lo peor es que eso se transmite, es un dar y un recibir de energía. Por eso creo que estoy viviendo uno de los momentos más importantes de mi vida, de mucha paz.
¿Cómo se llega a ese estado? Creo que tratando de aprender de todas las experiencias, sean buenas o malas, viviendo a conciencia y consciente de la vida y que los momentos buenos y malos te traen algo para que aprendas. Hay que vivir el momento, porque mañana puede ser demasiado tarde, así he llegado a este estado.
¿Qué canción te sacude, te conmueve? Alguien me diga de Gilberto Santa Rosa. mía
No me gusta hacer mucha publicidad, esas cosas que se inflan pronto, se desinflan rápidamente
El perfil
Andrea Villarroel Vargas nació en Santiago de Chile y estudió en el colegio Alemán Santa María de la misma capital. Estuvo en el conservatorio de la Universidad de Chile y también estudió baile, jazz y zapateo americano. Hace 20 años llegó a Bolivia; en Cochabamba trabajó de profesora de canto y baile. Actualmente radica en La Paz.
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