El embajador de Perú en Bolivia, Fernando Rojas Samanez, ofreció una recepción en la residencia de ese país para celebrar el 186 aniversario de la Independencia Nacional del Perú.
El diplomático, acompañado de una comitiva, recibió a los invitados a quienes se les colocó una escarapela roja y blanca en el pecho, anticipando la fiesta patria.
Copas de pisco y bandejas de ceviche circularon entre los asistentes, quienes se entregaron a la charla. De un momento a otro, todos guardaron silencio al escuchar las notas de los himnos nacionales, ese silencio se convirtió en canto cuando todos se unieron a los coros y solemnemente entonaron las letras.
Como parte del protocolo, el anfitrión dio un discurso de ocasión. La fiesta no estaría completa sin la presentación de un grupo de danza que con su ritmo y gracia puso en escena la coreografía de La Marinera, una danza típica.
Tras los aplausos, los meseros invitaron a pasar a los diferentes servicios de donde se ostentaban las delicias de la cocina peruana. Causa, papa a la huancaina, diferentes pescados y otras preparaciones coquetearon a los paladares.
A la salida, hombres y
mujeres ataviados con ropas típicas despidieron a los asistentes y les entregaron un sabroso chocolate envuelto en papeles rojo y blanco, haciendo referencia a la bandera peruana y a la celebración.