En los 18 meses de la presidencia de Evo Morales, la agenda nacional ha sido esencialmente política... La economía nacional está en un punto de inflexión que implica un cambio en la trayectoria económica. La tendencia de recuperación y crecimiento y con baja inflación, de los últimos tres años, parece haber llegado a su fin. La nueva tendencia es de desaceleración económica y de estancamiento de la producción, con inestabilidad de precios y presiones inflacionarias crecientes.
El comportamiento económico muestra síntomas de crisis productiva en el sector agropecuario, caída de los volúmenes tanto de producción como de exportación en casi todos los rubros —a pesar de los altos precios de las materias primas—, elevación de los precios de la canasta familiar, problemas de abastecimiento energético y de carburantes y, sobre todo, un fuerte retraimiento de las inversiones.
Bolivia parece haber ingresado en un nuevo escenario marcado por la retracción productiva y una tendencia inflacionaria que puede frenar el crecimiento y hasta socavar las bases de la estabilidad macroeconómica, preservada por más de 20 años.
La cuestión más preocupante es la inflación, disparada en las últimas semanas: 6,43% entre enero y julio, y casi 9% en 12 meses, como inflación acumulada. A este ritmo es posible que lleguemos a los dos dígitos hacia fin de año, dado el descontrol de precios tanto por presiones monetarias como por la caída de los niveles de producción y de abastecimiento interno. Las dificultades del agro pueden provocar escasez de alimentos y alzas continuas de precios, afectando a los ingresos y al costo de vida. El fantasma de la inflación ronda nuevamente. Y si bien esta amenaza no tiene las dimensiones de la crisis de principios de los años ochenta, es suficiente para crear inquietud entre la población y los agentes económicos.
La enfermedad más grave es la falta de inversión. La tasa de inversión en el primer semestre de este año sigue siendo extremamente baja, y no se perciben indicios de recuperación. Inseguridad jurídica, inestabilidad social, mayores costos productivos, incertidumbre en los contratos y en las reglas de juego, medidas estatizantes y contrarias al capital privado, son todas cuestiones que continúan deteriorando el clima de negocios, desincentivando los emprendimientos productivos. Su efecto boomerang es el ambiente de des-inversión en la economía, reflejado en la persistente disminución de la producción hidrocarburífera, minera, industrial y agricultura.
Adviértase que la tasa de inversión de los últimos tres años representa no más del 12% del PIB, menos de la mitad que 10 años atrás. Con este nivel de inversión no es posible lograr un ritmo de crecimiento aceptable y continuo en los años venideros. Lo peor es que hasta aquí nada se ha hecho para revertir dicha tendencia. Sucede todo lo contrario. De hecho, entre enero y marzo del 2007, la inversión extranjera directa fue tan sólo de $us 82 millones, es decir menos del 40% del monto registrado a principios de esta década. El 80% de la inversión de este primer trimestre proviene de un solo proyecto, San Cristóbal, en minería.
El nuevo escenario económico que se dibuja, por fuerza tendrá enorme gravitación en la dinámica política del país. En los 18 meses de la presidencia de Evo Morales, la agenda nacional ha sido esencialmente política, con un gobierno a la ofensiva y casi siempre con la iniciativa. Desde la lógica de un proyecto de poder en ascenso, las acciones gubernamentales privilegiaron razones ideológicas y objetivos políticos, muchas veces en contra de la racionalidad económica. Sin embargo, esa fase de la gestión gubernamental está casi agotada. En adelante, el interés de los bolivianos estará volcado cada vez más a la política económica, la inflación, los precios, la capacidad adquisitiva, el empleo, la pobreza, etc.
De aquí en más, será la agenda económica la que marque el paso y condicione los acontecimientos políticos. Así pues, es inevitable que las dificultades económicas y carencias sociales, restrinjan el espacio para la retórica ideológica y los juegos pirotécnicos en la política cotidiana que hasta ahora estuvieron distrayendo la atención de los bolivianos.
La nueva situación plantea una prueba decisiva para el Gobierno. Mientras la economía se mostraba saludable, las falencias de gestión, la debilidad del equipo de gobierno, la ausencia de políticas públicas, parecieron no importar demasiado. Incluso la politización del Banco Central que afecta a su independencia y profesionalismo, pasó desapercibida. Pero ahora el piloto automático ya no funciona. La economía requiere de conducción e intervenciones precisas y certeras de la autoridad gubernamental; de lo contrario, los males pueden ir agravándose.
Un Gobierno que sepa manejar las turbulencias económicas: he ahí el desafío crucial de la hora actual. Hasta aquí hemos tenido un Gobierno ideológico, con políticas populistas rampantes, aferrado a consignas, simbolismos, dogmas y ensueños, quizás útiles para lograr adhesiones populares, pero muy poco prácticos y efectivos para resolver los problemas nacionales y proyectar el camino del desarrollo. Si se persiste en esta forma de gobierno, la economía puede descontrolarse y sobrevenir el fracaso político.
*Henry Oporto es sociólogo.
Agenda mínima
1. En Bolivia hay una marcada demanda de reconocimiento y respeto a la diferencia. Cualquier reforma constitucional e institucional debe tomar en cuenta este principio y aplicarlo en sus lineamientos generales y niveles operativos.
Bolivianos en España
Se calcula que unos 300.000 ciudadanos bolivianos residen en España. De los cuales, sólo 60.000 tienen los papeles en regla. Los otros son considerados “indocumentados” y por tanto
Muero de nervios
La vida actual está ligada firmemente a momentos de estrés que se pueden definir como: la respuesta de cada individuo para afrontar una serie de situaciones extremadamente tensas o, simplemente
Mucha política, poca economía
A un año y medio de gobierno del presidente Morales, ya es posible hacer una evaluación de su mandato. Como dice la Biblia… “por sus frutos los conoceréis”.