De Caracas se nos informa que se ha desatado una pequeña guerra fría con Brasilia. Tú no vienes a mi campeonato de fútbol, yo no voy a tus juegos panamericanos. Tú te vas de gira a promocionarte con tus biocombustibles… yo también con mi petróleo y gas, y así sucesivamente.
El periplo iniciado por el presidente Chávez incluyó nuestro país, entre otros, coincidiendo con el presidente Kirchner en Tarija; por eso los días después de pasadas las fiestas patrias han sido pródigos en anuncios, promesas y declaraciones sobre el sector energético.
Sin lugar a dudas, lo más significativo es la creación de la empresa YPFB-Petro Andina SAM, cuyo objeto es explorar y explotar hidrocarburos en áreas reservadas y adjudicadas a YPFB. Esta SAM, como primera tarea y prioridad, deberá establecer producción comercial de petróleo y/o gas en el Norte del departamento de La Paz, posteriormente realizaría labores de exploración y explotación en Santa Cruz, Chuquisaca y Tarija. Para estos fines, se está contemplando una inversión de 600 millones de dólares. El trabajo no afectaría el Parque Madidi. Por razones que no se conocen, fuera de una visita presidencial al área para evidenciar unos afloramientos de petróleo, nuestro Primer Mandatario está insuflado de un extraordinario optimismo, al punto tal que en más de una ocasión ha prometido producción petrolera en el departamento de La Paz dentro de dos años, colocando su posición en juego como garantía de su promesa. Lo anterior es algo excepcional y sin precedentes. La rica y variada historia petrolera no registra un caso similar. Petróleo y/o gas comercial en el departamento de La Paz, transformaría el país, haciéndolo más equilibrado. Debemos apoyar esta riesgosa decisión política de alto vuelo. El cumplimiento de la promesa depende del éxito que tenga YPFB-Petro Andina SAM y esto a su vez de condiciones naturales presentes, el “expertise” de la compañía y las inversiones.
El área es reconocida por todos como de importante potencial. Por este motivo, repetidos intentos se han realizado por grandes compañías sin éxito. En este caso, por la incipiente organización de YPFB, es de esperarse que PDVSA sea la operadora. Esta empresa no tiene un gran historial de exploración. PDVSA ha salido de sus fronteras para refinar y comercializar su producción, pero no para explorar y descubrir reservas nuevas. El nivel de éxito que tenemos en nuestra zona tradicional es de tres pozos secos por un productor. En esta zona que no es tradicional, no se debe esperar ese nivel de éxito. Puede requerir muchos pozos. En otras palabras, explorar en una zona no tradicional no se presta a la modalidad de “visita de médico”. Se requiere bolsillos hondos con mucho dinero. PDVSA tiene. YPFB no. Hasta ahora el ente estatal no tiene una fuente de ingresos, está viviendo de la sobretasa a San Alberto y San Antonio mientras se negociaban los contratos. Ese ingreso ha desaparecido desde mayo pasado. Los fondos que se anticipaban de los contratos de operación no serán una realidad si no se anula el surtax, si se persiste en esta actitud se deberá dotar a YPFB de otras fuentes de ingresos. La SAM (60% YPFB 40% PDVSA) tiene un capital autorizado de 1,6 millones de bolivianos y capital pagado 0,8 millones de bolivianos. Ese dinero no alcanza para realizar ningún trabajo significativo en esta zona. Muy rápidamente se debe hacer un aumento de capital.
Por lo anterior, esperemos que SE haya sido debidamente informado de la magnitud de su promesa.
El ofrecimiento anterior, al poco tiempo fue seguido por dos declaraciones desafortunadas. La primera, de nuestro Primer Mandatario, en una amenazadora advertencia a las compañías sobre la posibilidad de perder sus contratos si se muestran reacios a efectuar inversiones. No era necesario. Los contratos firmados estipulan un plazo de 180 días para que las empresas presenten sus planes de inversión, término que no ha concluido. Repito una vez más, las inversiones para cumplir el contrato de venta de gas con la Argentina serán efectuadas por las compañías. Para eso se han quedado. El problema es el lograr las inversiones adicionales que se requieren para que todo el aparato productivo, tales como plantas de tratamiento de la producción, oleoductos y gasoductos adicionales y una nueva refinería o la ampliación de las existentes para tratar producción. Eso no se logrará amenazando romper contratos recién firmados.
Segunda, la declaración del presidente Kirchner ofreciendo perforar pozos de gas en Bolivia a simple pedido telefónico. De muy mal gusto y casi estrafalaria. La falta de producción de gas en la Argentina se debe al hecho de que en ese país hace casi cuatro años que las compañías se resisten a perforar por gas. Con ese antecedente, la oferta es una caricatura; puede sonar generosa, pero la caridad debe comenzar por casa.
“Grand finale”, la oficialización de la conformación de la Opegasur por Argentina, Bolivia y Venezuela. Organización a semejanza de la OPEP del petróleo que ha sido rechazada por el foro de países exportadores de gas y la comunidad internacional el pasado mes de abril (ver “¿Otro glorioso 9 de abril?”, La Razón, 12 de abril del 2007).
Globalización y de-crecimiento
Algunos acontecimientos ponen en entredicho una verdad que parece de perogrullo: que unos países más y otros menos, con tiempos e intensidades diferentes, todos nos conducimos irremediablemente hacia el crecimiento económico global.
La primera revolución socialista
Esta vez voy a hacer una revelación familiar, porque se trata de un suceso histórico que incumbe al país. En junio de 1930 se produjo la primera revolución socialista en Bolivia y su conductor accidental fue mi padre, Alfredo Zuazo Lavadenz
Ni una palabra
Ciertas circunstancias requieren de la máxima prudencia y reserva. Tal el caso de los acercamientos bilaterales entre Bolivia y Chile, específicamente en lo referente al tema marítimo.
Responsabilidad parcial en el control de la inflación
La inflación es un síntoma de que algo anda mal en la economía. Se expresa por la subida notable y constante de precios; esta subida proviene de un exceso de circulante que incrementa la demanda o de una insuficiencia de oferta de bienes de consumo o ambos.