Lima, la capital de Perú con una población de ocho millones de habitantes, vivió ayer casi en estado de pánico ante el temor de un nuevo terremoto como consecuencia de las más de 300 réplicas de sismos registradas en las últimas 24 horas.
La sensación de indefensión se disparó con los rumores de un tsunami sobre la costa limeña, en especial sobre la caleta de Chorrillos y el puerto del Callao, adjunto a Lima.
A pesar de que la Marina descartó la posibilidad de un maremoto, el fuerte oleaje registrado ayer obligó al cierre temporal de varios puertos situados en el centro norte y centro sur de Perú.
El temor al desborde del mar provocó momentos dramáticos cuando centenares pernoctaban en las calles del Callao desafiando el frío de unos 12 grados, la humedad y los vándalos.
Similar situación —donde la población durmió literalmente en la calle— se vivió en las localidades de Chincha, Pisco e Ica, que conforman la región donde se situó el epicentro del terremoto.
Las réplicas parecían una historia de nunca acabar y se convirtieron en una letanía entre la población. Lima, AFP