La audiencia definitiva en el juicio de extradición del ex presidente peruano Alberto Fujimori comenzó ayer en la Corte Suprema de Chile, con la atención puesta en las actividades de espionaje que ejerció su régimen.
Actividades dirigidas contra sus adversarios, dirigentes políticos, periodistas, autoridades extranjeras y embajadores acreditados en Lima, según expuso la relatora del caso, Paola Plaza, en una exposición que ocupó toda la jornada, por lo que audiencia proseguirá hoy, informaron fuentes judiciales.
La exposición de Paola Plaza a los cinco jueces que integran la II Sala Penal del máximo tribunal chileno se extendió por cuatro horas y en ella detalló nueve de los 12 delitos por los cuales el Estado peruano pidió la extradición del ex mandatario.
El proceso de extradición de Fujimori, que comenzó en los tribunales chilenos en enero del 2006, fue solicitada por dos delitos de violaciones de derechos humanos y 10 de corrupción durante su gobierno (1990-2000).
De los casos relatados por Paola Plaza llamó la atención el capítulo de las interceptaciones telefónicas, que se enmarcan en un llamado Plan Emilio.
Una prueba clave que presentó el Estado peruano es el testimonio del entonces asesor de Fujimori, Vladimiro Montesinos, sobre un ex agregado militar de Perú en Chile, que presuntamente espió en los años 90 a militares chilenos por orden del propio ex presidente peruano.
Paola Plaza señaló que en los expedientes enviados desde Lima consta que Montesinos declaró el 2001 a la justicia peruana que el subjefe del Servicio de Inteligencia, coronel Luis Rodríguez Silva, desarrolló actividades de interceptación cuando se desempeñó como agregado militar en Chile. Santiago, EFE