“El libro no desaparecerá”, aseguró el vicepresidente Álvaro García Linera en la inauguración de la XII Feria Internacional del Libro y con el que estoy plenamente de acuerdo. Esto lo dijo a pesar de la gran influencia de la televisión y el Internet. Un buen libro vale más que mil revistas, cien canales de Tv y el Internet.
Es la base del conocimiento, de la cultura, traduce el pensamiento, crea una historia de ficción, refleja una sociedad, muestra la universalidad, marca una época de la historia. Es una pieza fundamental para el desarrollo y la integración de los pueblos. Es lo mejor que nos puede pasar porque nos enseña, entretiene, transporta, y eso es fascinante.
La reciente FIL, auspiciada por la Cámara Boliviana del Libro y con el apoyo del viceministro de Culturas Pablo Groux, fue todo un éxito. Fue una fiesta literaria y cultural. Ofreció lanzamientos de libros, conferencias, talleres, exposiciones, mesas redondas, lecturas y sesiones de cuenta cuentos. También tuvo actividades paralelas para niños y se trasladó a distritos y municipios.
Contó con 60 mil asistentes, 25 por ciento más que el año pasado y superó las ventas. Participaron Italia, Cuba, Venezuela, Holanda, Argentina, Colombia, Costa Rica, España y México.
El invitado de honor fue Chile, que se lució. Trajo 21 escritores y artistas de su país y ofreció presentaciones de libros, conferencias, coloquios, música, bailes típicos y buen vino.
La gran estrella fue el escritor chileno Jorge Edwards, autor de Persona non grata y Premio Cervantes de Literatura, que dio una conferencia. El intelectual es gran amigo de Bolivia y no se cansa de repetir que Chile debe solucionar el problema de su relación con nuestro país. Otro que brilló fue el escritor español Luis Leante, ganador del Premio Alfaguara de Novela 2007 con su obra Mira si yo te querré, una bella historia que trata de una mujer madura que va en busca de su primer amor.
Entre los libros más vendidos fueron Fantasmas asesinos de Wilmer Urrelo, Premio Nacional de Novela 2006, Palacio Quemado de Edmundo Paz Soldán, El águila herida de Manfredo Kempff publicados por Alfaguara así como la edición conmemorativa Cien años de soledad de García Márquez; Periférica boulevard de Adolfo Cárdenas, editado por Gente Común; Felipe Delgado de Jaime Saenz y la Obra poética de Óscar Cerruto publicados por Plural.
Si bien la oferta literaria es cada vez más grande, los precios son altos, lo cual evita el acceso a la lectura y se ha creado un mercado pirata. El libro no debe ser un artículo de lujo. Para evitar eso es fundamental que las editoriales impriman ediciones baratas que estén al alcance de todos.
Asimismo, el Estado debe eliminar impuestos y gravámenes a los libros. También es importante que las editoriales que publican en Bolivia promuevan a los escritores bolivianos presentando sus obras en el exterior y que éstas sean expuestas en ferias internacionales.
La FIL es clave para promover la lectura así como el encuentro de escritores de distintos países.
*Verónica Ormachea G. es periodista y escritora.
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